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JOHANNESBURGO.- El guatemalteco Carlos Batres González, de 42 años, designado para dirigir España-Paraguay por los cuartos de final del Mundial de Sudáfrica, el próximo sábado, es internacional desde 1996. Profesor de ciencias, Batres es un árbitro de tarjeta roja fácil como lo marcan sus antecedente. Y el seleccionado guaraní lo sufrió: en 2002 dirigió Alemania-Paraguay.
En esa ocasión, Batres no sancionó varios penales a favor de los sudamericanos, en el duelo que éstos perdieron 1-0 con Alemania por octavos de final. El capitán albirrojo en ese Mundial, el arquero José Luis Chilavert, criticó duramente a Batres tras el partido. "No sé cómo la FIFA puede designar para un partido tan importante a un árbitro guatemalteco, cuando en Guatemala no existe el fútbol profesional", ironizó entonces Chilavert. Ocho años después, el rencor sigue igual. "Es el peor colegiado de la historia de Guatemala. Es una vergüenza lo que ha hecho la FIFA", insistió hoy Chilavert, apenas conocida la designación.
El arquero resucitó la polémica incluso en los inicios del Mundial, al comentar desfavorablemente el arbitraje de Brates en el duelo entre Italia y Nueva Zelanda.
En su actuación del 5 de diciembre de 2004 en la Copa de Campeones de la Concacaf, en el partido Olimpia - Fas (3-1) expulsó al entrenador del Fas y cinco jugadores del Olimpia, lo que hizo inevitable la suspensión del encuentro por falta del número reglamentario de siete jugadores en el equipo local.
El de Sudáfrica es el segundo Mundial para Batres. Ya dirigió en el 2002, Corea-Japón, donde tuvo a su cargo en la primera ronda Dinamarca-Senegal (1-1) y Alemania-Paraguay (1-0) en octavos de final, con un penal sancionado y dos expulsiones. El partido España-Paraguay será el tercero a su cargo en Sudáfrica 2010 pues ya dirigió Eslovenia-Argelia (1-0) donde expulsó al argelilno Ghezzal y Nueva Zelanda-Italia (1-1).
*Información provista por canchallena.comCopyright 2010, SA LA NACION