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La idea era clara desde el jueves. Godoy Cruz debería anular los ejes de juego de Banfield para poder explotar sus recursos y atinar con molestar al bueno de Luchetti. Tardó 10’ minutos en hacer efecto la vacuna anti Banfield que Asad sacó de su laboratorio con tres en fondo. El resultado fue posito 2 a 0 en casa y el fantasma del descenso cada vez más lejos.
Parecía que la estrategia de Asad ante el ultimo campeón no daría resultado pero de a poco Olmedo comenzó a robar balones y Ramírez se volvió preciso y punzante a espaldas de los de casacva verde y blanca. Rodríguez, Erviti y Fernández quedaron bajo los efectos de la marca y allí se vivió el verdadero Godoy Cruz.
Jairo Castillo fue clave hasta el golpe en el tobillo y levantó la bandera de la victoria que se festejó en el estadio con el frentazo quirúrgico de Sigali. El anfitrión anestesió al rival y se vio en problemas sólo por un invento de Abal que dejó al colombiano Rodríguez mano a mano con Ibáñez desde los 12 pasos. La justicia divina en el deporte existe y por eso el “Loco” le puso sus manos al remate del cafetero.
Sánchez taladró el carril de Banfield y los defensores sólo tenían una forma de pararlo, hacer foul. El Expreso lo trabajo, lo moldeó a gusto y preferencia, le dejó pelota a un rival desgastado por los partidos de la Copa y esperó un error, que al fin llegó con un mal despeje de López que se coló en el ángulo más lejano del mendocino Luchetti tras un disparo milimétrico de David Ramírez.
Quedó tiempo para que los hinchas festejaran y el equipo se animará a “bailar” al último campeón del fútbol argentino. Godoy Cruz recuperó su nivel los fieles celebraron de lo lindo y el promedio del descenso cada vez se agranda fecha a fecha, según las cuentas, con 7 puntos más Godoy Cruz podría firmar un añito en Primera y eso lo primero que debe festejarse.