En esta reciente publicación, editada en Barcelona por Links, el diseñador y calígrafo italiano Marco Campedelli compiló el trabajo de 28 calígrafos de Europa y América Latina. En su páginas, junto a los proyectos de renombrados calígrafos y diseñadores como Ricardo Rousselot, Luca Barcellona, Eugenia Roballos y Betina Naab, figuran cinco trabajos de dos diseñadoras mendocinas.
Se trata de Lucía Domenech y Carla Campoy, cuyas creaciones integran esta publicación que ahonda en las diversas posibilidades de uso de la caligrafía en la comunicación visual, abarcando desde diseño de logotipos, etiquetas de vino, arte urbano, hasta invitaciones personalizadas. Y vaya que son buenas noticias: esta es la primera vez que una publicación internacional recoge proyectos con sello mendocino.
Ambas diseñadoras se iniciaron en el arte de la bella letra en el año 2004 junto a Caligramza, un grupo de profesionales ligados al diseño y las artes apasionados por la caligrafía.
"De parte de la cigüeña". Identidad y packaging con caligrafía de Lucía Domenech.Por entonces Mendoza no contaba con maestros que los guiaran en su formación pero gracias al esfuerzo conjunto pudieron tomar contacto con reconocidos calígrafos de distintas latitudes que oficiaron de maestros durante las primeras experiencias del grupo.
Años más tarde continuaron su especialización a través de distintos talleres y cursos sobre estilos históricos y caligrafía gestual.
En paralelo comenzaron a aplicar la caligrafía a sus trabajos profesionales, característica que con el tiempo se ha convertido en el valor diferencial del estudio de diseño en el que trabajan juntas desde hace cuatro años:
CPD estudio.
Desde allí conjugan la originalidad de las letras hechas a mano con el trabajo digital para plasmar la imagen de los vinos de sus clientes, entre los que se encuentran bodegas de Mendoza, Italia y Chile.