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A diez días de las elecciones para concejales, Orly Terranova presentó su proyecto de regeneración urbana para la Ciudad de Mendoza, un ambicioso plan para volver a aprovechar espacios públicos y amplios terrenos ociosos de la capital mendocina. Y con un invitado de lujo vía fibra óptica: el alcalde de Guayaquil, Jaime Nebot, para que explicara cómo se transformó esa ciudad ecuatoriana a partir de esta iniciativa.
Terranova reunió a militantes del PRO, vecinos de Capital y hasta funcionarios de la municipalidad de San Carlos, para comenzar a encarar "un proyecto nuevo, con propuestas revolucionadoras".
Se trata del plan de regeneración urbana, que fue empleado con éxito en Guayaquil y que el empresario y deportista piensa que puede utilizarse para mejorar la calidad de vida de los vecinos de Capital.
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En su diagnóstico, Orly señaló que "la ciudad, sin planificación, está al borde del colapso, y sin identidad".
Y enumeró los problemas urbanos que hacen transpirar a más de uno en esta Capital: "los servicios y el tránsito colapsados, zonas estratégicas abandonadas, un sistema de estacionamiento rebasado y sin instrumentos de control", precisó el candidato del PRO, entre otros.
En base a este panorama, la propuesta del PRO es refuncionalizar espacios ociosos como los terrenos del ferrocarril, el Parque O`Higgins, pero también intervenir en barrios que pertenecen a lo que Terranova llamó "la ciudad que nadie conoce": los barrios San Martín y La Favorita.
Pero el que graficó fielmente cómo la política ha obrado con parches, fue el dirigente social Juan Pablo Di Benedetto, que durante varios años estuvo al frente del Club Ciudad Oeste, ubicado en el oeste capitalino y con una población de niños y jóvenes urbano marginales. Convocado para contar su experiencia, Di Benedetto fue tajante:
"En la calle donde vivo, en el centro, desde 1995, se ha vuelto a pavimentar unas siete veces. En ese lapso, sólo se ha construido una escuela en La Favorita", destacó el ex jugador de Maristas.
Regenerar no sólo es embellecer
En vía directa con Guayaquil, el alcalde Jaime Nebot brindó una serie de conceptos sobre la experiencia ecuatoriana, en la que se comenzó por un sector marginal de la ciudad, los malecones portuarios, para comenzar a transformar el resto de la urbe centroamericana.
"Con una población deprimida, no se llega a ninguna parte. Por eso, a la gente no se la saca de este estado con palabras, sino con hechos", apuntó el ecuatoriano, a la distancia.
Nebot también explicó que para transformar Guayaquil, sólo utilizó el 10 por ciento del presupuesto anual con el que cuenta -unos 115 millones de dólares-.
"No sólo se trata del embellecimiento de una ciudad", aclaró, mientras las imágenes reflejaban un antes y un después, entre la miseria y marginación previas y el colorido de las viviendas y de las calles logrado posteriormente a través de la intervención de la gente.
"La regeneración es un movimiento económico importante, que genera muchísimo trabajo", sostuvo Nebot, para luego destacar: "Y no movimos a nadie de su lugar, se hizo una transformación muy grande".