Lo que acabamos de presenciar es como si fuera un autogolpe. Urdir una maniobra para beneficiarse a sí mismo en uno de los poderes del Estado es atentar contra el sistema republicano.
El sistema tripartito que compone al Estado se ha puesto a prueba con esta avivada de los legisladores que abusaron de su posición para asegurarse su futuro personal a espaldas de la ciudadanía.
A medida que se conoce algunos pormenores de la maniobra aumenta la indignación del peatón que termina confirmando lo que imagina a diario de sus representantes legislativos.
Hacer leyes para beneficio propio ya es criticable desde todo flanco. Pero hacer las normas a escondidas es menospreciar el cargo para el cual fueron elegidos.
La norma que ahora los habilita a jubilarse con un haber móvil del 82 por ciento de un legislador en ejercicio fue aprobada en silencio y a libro cerrado bajo la identidad: “expediente 58.514”. Esa fue la clave para que nadie hablara y todos levantaran la mano.
Una maniobra desleal completada luego con la instrucción precisa a las áreas de prensa, de ambas cámaras, para que no incluyeran en los partes oficiales la aprobación del expediente en cuestión. Otro atentado al derecho a la información.
En fin… hicieron todo mal. Pero lo más grave es que lo concretaron sabiendo lo que hacían. Por eso –una vez más- con esa actitud han puesto en riesgo la credibilidad del sistema republicano. Generan bronca, aumentan la tensión social y proponen un estado de malestar que lleva a la violencia apenas contenida.
Y si no lean los comentarios de los foristas de MDZ.
Lo dicho, la división del Estado en tres poderes para que haya un control recíproco entre ellos, ha sufrido un autoatentado porque los integrantes de una de esas patas –los legisladores- sacaron provecho de su cargo y no cumplieron con su objetivo que es legislar para el bien común. La ley en cuestión no fue debatida debidamente y fue oculta adrede por lo que es ilégitima.
Evidentemente, a sabiendas de que serían criticados lo hicieron en secreto. Ahora hay que esperar ver qué hacen los otros dos poderes con esta desmesura parlamentaria. Qué hará el gobernador Celso Jaque la cabeza del Ejecutivo. O qué hará la Corte si el gobernador no veta la ley.
¿El Estado tendrá los suficientes anticuerpos contra sus propios parásitos?