El intendente de San Martín, Jorge Giménez (PJ) está distanciado de Celso Jaque y ese distanciamiento se ha transformado en enojo -tanto- que ordenó a su tropa darle la espalda.
Desde hace un tiempo el jefe comunal sanmartiniano y referente del sector Azul –que comanda el poderoso Juan Carlos Mazzón– derrocha furia contra el gobierno jaquista porque siente que en la Casa de Gobierno tienen relegado a su departamento a la hora de repartir recursos y por la falta de financiamiento para concretar obras que se prometieron y que todavía no ven la luz.
Pero el malestar de Giménez, ya se hizo sentir durante la Vendimia. Este sentimiento político, según dicen en el municipio, se incentivó por la antipatía que tiene por su "compañero" Sergio Salgado intendente de Santa Rosa y protegido del ministro de Gobierno Mario Adaro. Se sabe que el palmirense ministro político pretende disputarle el poder territorial a Giménez.
La reunión de Jaque del lunes por la coparticipación.
El mal humor de Giménez para con Jaque nació del distanciamiento progresivo entre los azules y el entorno del gobernador, quien en el último tiempo le ha dado más relevancia a otros dirigentes como los intendentes de Las Heras y de Guaymallén, Rubén Miranda y Alejandro Abraham, que juntos conforman el llamado Eje Peronista. Esta situación quedó explicitada en el informe de MDZ publicado el domingo titulado La verdad de la Vendimia política, un adelanto del año electoral.
Todo ese enojo acumulado quedó de manifiesto este lunes cuando Giménez y los 5 legisladores –diputados y senadores– de San Martín pegaron el faltazo a la reunión ampliada con legisladores nacionales y provinciales e intendentes del PJ que hizo Jaque para dar a conocer su idea de de reformar la coparticipación federal.
Esa fue una clara señal que dio Giménez para hacerles saber en Peltier 351 que no está para nada de acuerdo con los pasos políticos que dan en el Ejecutivo con respecto a su departamento.
Giménez reunió a los legisladores de su departamento el lunes a la mañana para ordenarles que no se presentaran a la reunión de ese día a la tarde en el cuarto Piso de la Casa de Gobierno.
Jorge Tanús, presidente de la Cámara de Diputados, oriundo de San Martín y de gran cercanía con Giménez le dijo a MDZ que no había ido al encuentro porque se tenía que hacer unos estudios médicos y tiró que “yo no me puedo permitir estar distanciado del gobernador”. Una respuesta políticamente correcta para un faltazo que se notó.
El que sí habló y contó la posta fue el diputado Juan Dávila. Dijo que la ausencia al cónclave de Jaque, de la que participaron también las diputadas Cristina Pérez y Nélida Negri y la senadora Irma Muñoz “fue consensuada, porque a nosotros no nos arría nadie”. Y señaló que la irritación que tienen en San Martín es porque se sienten “más que últimos con respecto a las obras” y que tienen preocupación porque “hay que cumplir con lo que prometimos”.
El diputado manifestó además que en lo que tiene que ver la plata de obras “se nota que a algunos, como Capital, le dan más y a otros menos”.
Dávila indicó también “hay ministros que no se ocupan de San Martín y otros que se hacen los pícaros”.
En esto último, al que todos señalan como el encargado de generar recelos está el ministro de Gobierno, Mario Adaro, que también es de San Martín, que quiere consolidar poder territorial en el Este y se congratula con el intendente Sergio Salgado de Santa Rosa, departamento que se llevó este año la Reina Nacional de la Vendimia.
Hoy por hoy, Giménez no quiere hablar públicamente de la irritación contra Jaque y su gente pero no lo niega ante su círculo más íntimo.
Es más, su bronca llegaría a tanto que ya evalúa no aparecerse en el discurso que Jaque debe dar el 1 de mayo en la Legislatura.