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“Cuando empiece Soloa entramos”, se escuchó la voz desde un equipo de comunicación, dentro del micro que trasladaba a Celso Jaque y a los integrantes de su gobierno en uno de los accesos al Teatro Griego Frank Romero Day.
Así fue, el “scrum” que hicieron el grupo de funcionarios y custodios en torno al gobernador ingresó ni bien el ganador de Operación Triunfo comenzó a entonar la canción -religiosa y popular- Virgen de la Carrodilla.
Lo llamativo: ese escudo protector fue encabezado por los ministro Francisco Pérez y Mario Adaro, como si hicieran punta para abrir paso al gobernador, que se vio atrapado mientras cantaba a viva voz la letanía popular al ritmo del cantante palmirense.
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Este es un episodio ya conocido, el de la silbatina y su posterior repercusión. Ni esa oración religiosa salvó a Jaque (arriba) de la reprobación que se ha corporizado en forma de criatura vengadora contra el mandatario, bautizada irónicamente como “Frankito”.
El capítulo vendimial no relatado aún es el de la votación en la que terminó electa la representante de Santa Rosa, María Flor Destéfanis. Ese momento es quizá el que dejó las primeras pistas de cómo será la política vernácula con vistas al año próximo electoral.
Cuentan los testigos que se ubicaban en el palco oficial que María Flor cosechó casi todos los votos de los diplomáticos por haber hecho gala de su dominio del idioma inglés.
Otro detalle es la unidad que sellaron los radicales y los cobistas detrás de Tamara Otero, la representante de Junín. El trabajo de convencimiento del intendente cobista Mario Abed logró su resultado pero no alcanzó, y Tamara se quedó con el virreinado. María Flor le ganó por un voto.
Ese final de bandera verde y las posteriores rechiflas hacia la nueva reina abrieron un hendija para conocer cómo son los posicionamientos políticos dentro de las fuerzas que se alistan para el año que viene.
Adaro, el fan de Cristian y de María Flor
Es notable el resurgimiento y la movilidad que demuestra el ministro de Gobierno Mario Adaro, que cada vez que puede busca ganar espacio territorial en la zona Este. Su padrinazgo con su coterráneo Cristian Soloa se hizo ver en esta fiesta. Su ascendencia en la Municipalidad de Santa Rosa y en especial con el intendente Sergio Salgado ha convertido a ese municipio en el único identificado con Jaque.
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Adaro (en la foto detrás de Jaque), se “adueñó” de ese territorio luego de que Salgado fue restituido –vía judicial- a la intendencia. El ministro pugnó por ese regreso de Salgado después que fue destituido por el Concejo Deliberante durante el año pasado. Ese triunfo le valió que impusiera como secretario de Gobierno a Alberto Rosas un ex lafallista de La Paz.
Por eso no es de extrañar que Adaro hiciera lobby por María Flor en esta campaña vendimial. Esa actitud proselistita de Adaro impregnó a todo el gobierno y muchos funcionarios que habitan el tercer y el cuarto piso de Casa de Gobierno anticipaban que la candidata oficial era María Flor.
Dicho sea de paso, bastante se habló de las posibles vinculaciones familiares y políticas de la soberana. No sin motivo se hicieron estas especulaciones.
María Flor (abajo junto al intendente Salgado) es hija de Adriana Aveiro una abogada jefa de asesores legales de la Municipalidad de San Martín, y de Osvaldo Destéfanis actual juez de Paz de la localidad santarrosina de Las Catitas.
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Un par de detalles sobre los padres de la reina: la abogada Aveiro trabajó duramente en la promoción de su hija candidata de Santa Rosa, y ahora que María Flor fue electa, en el municipio de San Martín trascendió el nerviosismo del Ejecutivo municipal, que conduce el peronista y azul Jorge Giménez. La razón de esa tensión es que saldría a la luz la actuación de la funcionaria a favor de la actual reina, alentando así las sospechas de “acomodo” que envolvieron a María Flor ni bien ganó.
Para colmo, esas dudas crecerían, cuando se supiera que papá Osvaldo antes de ser magistrado fue un antiguo militante justicialista y ex funcionario del intendente peronista de Junín, Dante Pellegrini. Justamente los Destéfano son antiguos residentes juninenses, aunque María Flor nació en la localidad santarrosina de La Dormida donde vive su abuela paterna.
Su domicilio le trajo otro problema a María Flor, tanto que cuando regresó con la corona en la plaza departamental de la villa cabecera tuvo que declamar su "santarrosinidad" ante sus seguidores que la ovacionaron.
Todo ese andamiaje de relaciones y la hiperactividad de Maria Flor para promocionarse la convirtieron en “la candidata” aunque de todos modos la elección fue muy reñida dado que el radicalismo se abroqueló detrás de la candidata de Junín.
En el tintero quedó el malestar de Giménez, uno de los referentes del sector interno que comanda el súper asesor Juan Carlos Mazzón. Un sentimiento político, según dicen en el municipio, que se incentivó por la antipatía que tiene por el mismo Salgado y también por Adaro, quien pretende disputarle el poder territorial. Un sentimiento nacido del distanciamiento progresivo entre los azules y el entorno del gobernador, quien en el último tiempo le ha dado más relevancia a otros dirigentes como los intendentes de Las Heras y de Guaymallén, Rubén Miranda y Alejandro Abraham, que juntos conforman el llamado Eje Peronista.
En contrapartida también quedó en la zaranda el progresivo protagonismo de Adaro. Un dirigente que tiene una actitud militante aunque a veces da la impresión que sobreactúa su convicción oficialista intentando imponer un increíble jaquismo.
Abed, el símbolo del odio peronista
Mientras todo esto pasa en el peronismo local, en el radicalismo y el cobismo, como se ha dicho, hubo causa común detrás de la reina de Junín quien terminó siendo la virreina. El arco opositor que se formó detrás de Tamara casi logra el objetivo de quedarse con la corona.
Remarcan los mismos testigos del palco oficial que al intendente cobista Mario Abed le faltó terminar de cerrar esta alianza en especial con los funcionarios que votaron a la reina de Rivadavia. Y además, Abed se lamentó por el faltazo al Acto Central del legislador cobista Andrés Marín. Y para completar esos faltantes -el colmo de los males para el juninense- tampoco fue el vicepresidente Julio Cobos, asustado por los preparativos de una “bienvenida” de abucheos K. Con esos votos, el resultado podría haber sido otro y Tamara podría haberse convertido en la segunda reina vendimial en su familia ya que su hermana mayor Dana, en 2004 se coronó representando a Rivadavia cuando el intendente era el actual diputado nacional Ricardo Manzur.
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Aunque antes del escrutinio ya Abed (en la foto junto a Tamara la virreina) se había convertido en el emblema opositor, y no por sus correligionarios sino por el rencor oficialista que se ha sabido ganar.
Su personalidad portentosa no ha pasado desapercibida y sus iniciativas más que sus dichos, lo erigieron en un referente opositor molesto para el peronismo. A tal punto que ha logrado eclipsar parcialmente a Alfredo Cornejo en ese rol.
Abed se posicionó en ese espacio cuando mostró su “casita de 20 mil pesos” con administración municipal. Aquella demostración humilde de labor casi artesanal de un municipio, que lograba un objetivo caro para cualquier humilde poblador mendocino, cayó como una bomba dentro del gobierno provincial, y en especial en el área de la vivienda social concentrada en el Instituto Provincial de la Vivienda.
Abed se ganó el repudio encubierto del Ejecutivo, y de algunos pares suyos a los que le llegaron reclamos de vivienda como resultado del fenómeno de la casita de Abed. Como ejemplo en ese cuadro anti-Abed hay que anotar al lujanino y demócrata Omar Parisi y a la vez aliado de Jaque, y amigo personal del actual senador nacional Adolfo Bermejo.
A esto hay que sumarle el último suceso que promovió Abed en los días previos a la gran fiesta, al revelar con su reclamo, en una carta documento al Gobierno, el manejo discrecional de la distribución de las entradas para el Acto Central. El intendente denunció que le retacearon las entradas que había pedido. Ese fue su último “mérito” para obtener el rencor peronista.
De este modo, por aversiones peronistas y su propia movilidad Abed está “ahí”. Él lo sabe y no está dispuesto a desaprovechar su momento. Se ha dado cuenta que da para más. Entonces de a poco se ha ido conformando un proyecto Abed 2011 que tiene como horizonte la gobernación. Si bien falta mucho, los que conocen el pequeño territorio de Junín ya lo ven al intendente lanzado y midiendo sus posibilidades como candidato.
Pasó la Vendimia y es tiempo de cosecha, aunque a juzgar por los movimientos de los políticos locales en esos terrenos, este primer trimestre fue tiempo de siembra. El teatro de operaciones se ubicó en el Este de la provincia, donde ya se empezó a pelear por ubicarse en la trama electoral para el año que viene.
Como viene pasando desde hace tres Vendimias, el perdedor irremediable fue el gobernador, quien a esta altura estará pensando cómo hará para entrar a su última fiesta de la Vendimia, en marzo del año que viene.