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Pasó la Vendimia. Hasta el año que viene. Desde luego que durante la semana se hicieron (cometieron) críticas feroces, comentarios justos y crónicas engalanadas sobre lo que pasó. Para todos los gustos.
Pero hubo algo de lo que no se habló: el “arduo” trabajo de los locutores.
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Finalmente, Laura Carbonari, Marcelo Ortiz, Omar Abraham y Fito Suden (lejos, el mejor) fueron los elegidos para cantar los votos y darle emoción a la noche. Quedaron sólo los cuatro porque –además de su natural talento para tal misión- los organizadores no lograron convencer a los demás profesionales que aceptaran semejante convite.
Entonces salió como se hizo: mal, desprolijo, monótono y hasta torpe por momentos
Los profesionales trataron de mostrar toda su categoría pero… sucedieron cosas como estas:
-“Acá está Cristian Soloa, el ganador del festival de Viña del Mar” dijo uno de ellos a viva voz esa noche de Vendimia. No es cierto, y por más ganas que tengamos que esto sea realidad, aún falta mucho para que se concrete. Ahora bien, no hay manera de explicarle a mi hija que lo que dijo el señor con micrófono sobre el escenario no era verdad. “En la tele no mienten, papá”.
- “Usted canta los votos con tantas ganas porque es la reina de su departamento” le espetó el locutor a su colega sin sonrojarse. ¿Qué pasó con la profesionalidad, la imparcialidad y la incólumne imagen de los encargados de cantar los votos?
Como estas perlitas, muchas, pero más vale dejarlas en el olvido
Seguramente no debe ser fácil estar ahí arriba ante una multitud, se necesita de una preparación, de una conciencia del trabajo para comunicar lo que está sucediendo. Este año se vio esa falta. Festivales de renombre como San Remo y Viña del Mar cuentan con dos conductores-animadores. Y alcanza y sobra. Pero se nota que detrás de ese trabajo hay meses de ensayos, hay guiones, hay producción.
Desde luego que eso no se logrará en nuestra Vendimia si a los locutores se les avisa 48 horas antes que tienen que estar sobre ese magnífico escenario.
Otro tema más para debatir en los próximos foros de Vendimia.
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A propósito de eventos organizados para televisión y de presentadores… La última entrega de los premios Oscar fue un deleite para la vista y los oídos.
Impecable, con la conducción de dos grandes como Steve Martin y Alec Baldwin (de paso, recomiendo ver y disfrutar “30 Rock” por Sony), fue entretenida de principio a fin.
Obviamente que cuentan con todos los recursos, con los mejores nombres y con el mundo a su disposición pero es una muestra clara de cómo se pueden hacer bien las cosas.
Y acá un claro ejemplo de todo eso:
Hablando de celebraciones, cuento un detalle: en el año 2000 tuve la posibilidad de estar en la ceremonia de entrega de los premios Grammy Latinos, en Los Angeles, y allí descubrí algunos secretitos, que se utilizan en la gala de los Oscar.
Por ejemplo, en los pasillos del Kodak Teather (enorme, imponente) hay cientos de extras hombres y mujeres, vestidos de etiqueta. Cuando llega el momento del corte comercial, aquel invitado que quiera ir al baño, a fumar, a tomar algo a algunos de los bares que tiene el teatro o simplemente ir a estirar las piernas, lo único que debe hacer es pararse y retirarse del lugar. Desde ese mismo momento, el extra se sienta en su butaca y lo reemplaza hasta el momento en que regrese, y siempre debe ser un corte comercial. Así, nunca se verá ninguna butaca vacía en la transmisión televisiva.
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Para terminar, la locura informativa que desató el Oscar obtenido por “El secreto de sus ojos” dejó atrás otros premios como, por ejemplo, el de Mejor Canción. Esta vez, el galardón fue para el tema "The Weary Kind” (tema de la película “Crazy Heart”), compuesto por la dupla Ryan Bingham y T Bone Burnett.
Es extraño pero las canciones que ganan los Oscar son temas que suenan cuando pasan los títulos finales y rara vez el público disfruta de ellas, a no ser que estén avisados. Así, hay bellísimas composiciones que han quedado en el olvido.
Acá, intentaremos rescatar algunas ellas:
De Christopher Cross, ganadora del año 1981, por la película “Arthur”
Compuesta e interpretada por Stevie Wonder, en 1984, para “La chica de rojo”.
Compuesta e interpreta por Carly Simon, para la película “Secretaria ejecutiva”, 1988.
De Phil Collins, para la película “Tarzán”, en el año 1999.
Tal vez la más linda de los últimos tiempos, escrita y cantada por Jorge Drexler, uruguayo, para la película “Diario de motocicletas”, ganadora del Oscar en el año 2004.
Para el final, la primera canción ganadora de un Oscar: “The continental”, de 1934.