Real Madrid no pudo romper el maleficio y se fue de la Champions League, una vez más, en los octavos de final. Esta vez su verdugo fue el Olympique Lyon, que le robó un empate en el Santiago Bernabéu, que alcanzó tras el 1-1 en Francia. Jugaron Gonzalo Higuaín y Ezequiel Garay en el local y Lisandro López y César Delgado en la visita.
Parecía que el Real Madrid iba a pasar por encima a su rival en un comienzo arrollador. En apenas 6 segundos, el equipo de Manuel Pellegrini había tenido su primera chance en los pies de Kaká. Y ni hablar a los 5 minutos, cuando Cristiano Ronaldo recibió un pelotazo por la izquierda y tras meterse en el área definió entre las piernas del arquero Lloris.
Rápida ventaja del Madrid, que mandaba todo a los penales, aunque aún faltaban 85 minutos (más el descuento) por jugar. La historia podría haber sido mucho más favorable para los de Pellegrini si el Pipita Higuaín no hubiese errado la chance que tuvo con el arco libre, muy parecida a la que no desperdició contra Alemania, en el último amistoso.
Igualmente, no puede recaer en el argentino que el marcador no se ampliara en ese primer tiempo. El Real tuvo muchas chances y no pudo estirar la diferencia.
Para el segundo tiempo, el Lyon salió con otra actitud al campo de juego. En vez de desperar, esta vez decidió buscar el golpe de nocaut que iba a llegar a los 30 minutos del complemento con un gol de Pjanic, tras una combinación con Licha y el Chelito Delgado. Empate 1-1 que obligada a los locales a buscar dos goles para clasificar a octavos por primera vez en seis años.
No pudo ser. Ni el ingreso de Raúl por Kaká cambió la historia para el Madrid. El Lyon pudo haber ganado el partido, pero Licha erró una clarísima sobre el final. Fue clasificación para el equipo de dos argentinos que seguramente no estarán en el Mundial. Decepción para todo el Bernabéu, que será escenario de la final, pero claro está, sin el dueño de casa.
En Old Trafford, el Manchester United vapuleó al Milan por 4-0 y también consiguió el pase a los cuartos de final. Rooney hizo los dos primeros goles. El coreano Park y Fletcher cerraron la goleada. En la ida, en Italia, había sido 3-2 para los ingleses.