10 de Marzo de 2010 |10:51
Consensuar, o morir en el intento
por Pablo Gómez
La nueva conformación del Senado de la Nación dejó a la mayoría de las comisiones de ese cuerpo en manos de la oposición. Una similar distribución se realizó a fines del año pasado en la Cámara de Diputados, dejando claramente a éste Poder del Gobierno de la Nación (el Legislativo) en una vereda política diferente a la del Ejecutivo. Pero atención, que el triunfalismo que desde algunos sectores no oficiales se declama, dista bastante de la realidad por la que atraviesa el país, con esta nueva conformación legislativa surgida luego de las pasadas elecciones de hace ya casi un año.

La verdad es que, por un lado, a diferencia del kirchnerismo que es una fuerza aceptablemente homogénea, la oposición une “por el espanto” a gentes de muy diferentes ideologías, incluyendo en este lote a algunos sectores de izquierda, agrupaciones de centro, y una derecha creciente de la mano del marketineo permanente de sus referentes. Y acá cabría una pregunta interesante: ¿está bien que voten juntas personas que a lo largo de sus vidas políticas han planteado a la ciudadanía puntos de vista disímiles, y hasta contradictorios? En primera instancia parecería que, si respetaran sus respectivos puntos de vista, estos grupos no deberían tener consensos. Pero en definitiva, hasta ahora, sólo han coincidido en el tamaño de las porciones que a cada uno le corresponde en la torta, lo que no debería implicar planteos ideológicos.

Así, y aunque el kirchnerismo se queje, la verdad es que ya no tiene mayoría en ninguna de las dos cámaras, y es correcto que no tenga entonces mayoría en las comisiones. Lo que es verdad también es que tampoco hay enfrente del oficialismo una sola opción ideológica, por lo que los consensos que puedan lograrse entre estas fuerzas van a ser, probablemente, referidos solo a cuestiones muy generales, como las que se plantearon la semana  pasada en referencia a revisar el accionar del Ejecutivo (citación al Ministro Boudou, a la Presidenta del BCRA Marcó del Pont y modificación del Indec) o a distribuir más plata entre las provincias.

Pero ni siquiera en los temas en los que se logren estos consensos opositores la cosa está resuelta. Un proyecto, para que sea ley, debe superar el veto presidencial; y todo indicaría que, lo que se haga a espaldas del kirchnerismo, se va a chocar con una pared inexpugnable en la Casa Rosada. Por otro lado, y sin mayoría legislativa, el Ejecutivo se va a tener que olvidar de los Decretos de Necesidad y Urgencia, y de los acuerdos para cargos como el del Presidente del Banco Central, a no ser que llegue a algún mínimo acuerdo con otras fuerzas.

De este modo, y gracias a la sabiduría de nuestra Constitución, los consensos en este momento histórico se vuelven fundamentales.

Por esta situación, la Argentina actual podría compararse a un bote con dos remos, uno en manos del Ejecutivo y otro del Legislativo. Si uno solo de los dos rema, inexorablemente vamos a girar en círculos sin avanzar ni un centímetro. Solo el esfuerzo consensuado de las partes puede llevarnos hacia adelante, hacia algún puerto elegido de común acuerdo. En el bote, seguramente estará también el Poder Judicial moviendo el timón hacia un lado u otro, dependiendo de los planteos que cada sector realice o tal vez intentando equilibrar la barcaza para contrarrestando al remero más potente.

Finalmente, vale recordar que ya hemos pasado épocas en las que el timonel, contrariamente a lo deseado, marca el rumbo en consonancia con el remero más poderoso, alejándonos así de los destinos anhelados por las mayorías…en fin, las metáforas son eternas, pero la realidad se construye día a día. Esperemos que por una vez los muchachos remen coordinadamente, para que el timonel, viendo que la barcaza lleva el rumbo correcto, descanse placenteramente sin modificar la voluntad popular.


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