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La Justicia condenó a Mauricio Alejandro Reyna Mulena, conocido como “el caníbal” de Alvear, a la pena de prisión perpetua, considerándolo autor responsable de «homicidio agravado por la alevosía» en perjuicio de Luciano José María Redemí, asesinado de varias puñaladas en el cuerpo el 7 de mayo de 2006, dentro de la ex bodega y fábrica UPAECA, en la ciudad de General Alvear.
El Tribunal de la Primera Cámara del Crimen de San Rafael, integrado por Rodolfo Luque, Eduardo Orozco y Jorge Canale, quienes tuvieron a su cargo el debate oral y público por esta causa, unificó la condena impuesta con la pena aplicada por ese mismo Tribunal en el que se lo había condenado a tres años de prisión, en noviembre de 2005. En consecuencia, el fallo condena a Reyna Mulena a la pena única de prisión perpetua.
En horas del mediodía de hoy, el debate había finalizado con la presentación de los alegatos del Fiscal que intervino en la causa, Norberto Jamsech, quien había pedido la pena de prisión perpetua por ensañamiento y alevosía, y el de la defensora oficial, María del Carmen Camiletti, quien había pedido la absolución de culpa y cargo. En tanto, en subsidio del imputado, en caso que se lo encontrase autor de los hechos, -como finalmente ocurrió-, Camiletti había exigido que se quitasen los agravantes y se califique el hecho como «homicidio simple».
Sin embargo, el Tribunal no lo entendió del mismo modo, calificando la pena con el agravante de «alevosía», suponiendo efectivamente que Reyna Mulena asesinó a Redemí de forma segura y sin riesgo en su contra o ante circunstancias de indefensión de la víctima.
Cómo ocurrió el hecho
Tal como manifiesta la acusación fiscal que elevó a juicio la causa, el episodio ocurrió cerca de las 10 de la mañana del 7 de mayo de 2006, en el departamento de General Alvear.
Los ciudadanos Sergio Denis Baigorria, Alfredo Darío Schlieter, Mauricio Alejandro Reyna Mulena –finalmente condenado hoy a prisión perpetua-, y Luciano José María Redemí, se dirigieron hasta las instalaciones de la ex bodega y fábrica UPAECA, ubicada en el callejón Parra de General Alvear, bajo la propuesta de Reyna Mulena, y con el acuerdo de Sergio Baigorria.
Con la escusa de ir a tomar bebidas alcohólicas y de sustraer herramientas que había en el lugar, el joven Reyna Mulena junto al resto del grupo bajó hasta el interior de unas piletas subterráneas industriales.
Dentro de los piletones las cuatro personas comenzaron a ingerir vino que había en una botella plástica, cuando en un momento Reyna Mulena le aplicó un golpe de puño a Redemí. Una vez en el piso, lo pateó en la cara y luego, tras subirse sobre el abdomen del agredido, comenzó a aplicarle una puñalada tras otra sobre la zona toráxico, lo que le provocó una hemorragia interior en ambos pulmones que le ocasionaron la muerte de forma inmediata.
Con posterioridad, Reyna Mulena, ayudado por Sergio Baigorria, sacaron el cuerpo sin vida del interior de la pileta y, junto a Alfredo Schlieter, lo escondieron en una pileta de dimensiones menores, tapándolo con una chapa de un tambor. Luego, se retiraron del lugar a la casa de un amigo de Baigorria, a quien le habrían pedido prestado algunas prendas de vestir, en virtud de que Reyna Mulena se cambiara la ropa manchada con sangre de la víctima.
Tres días después, Baigorria se dirigió al domicilio de Héctor Sepúlveda, a quien le pidió que lo acompañara para enterrar el cuerpo. Ya en lugar, sobre una hijuela regadora, mientras Sepúlveda cavaba un pozo, Baigorria buscó el cuerpo de Redemí y entre ambos procedieron a enterrar el cuerpo.