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El viernes 5, MDZ trazó el panorama de lo que podía ocurrir al día siguiente en el teatro griego Frank Romero Day. En dos notas publicadas durante la mañana de ese día se describieron dos enfoques sobre el mismo escenario.
En la primera de las crónicas, se dieron las pistas del armado para proteger a Celso Jaque del monstruo de los cerros bautizado como Frankito. Un ser animado por el humor del público que ocupa las gradas del teatro a cielo abierto clavado en el pedemonte.
En la siguiente nota publicada se reveló la decisión del vicepresidente Julio Cobos a no concurrir al Acto Central por temor a los escraches que le tenían preparados aplaudidores jaquistas y militantes K.
Cuáles fueron las reacciones a las publicaciones. Un asesor gubernamental confesó el enojo oficial en el pasillo del teatro que minutos después se convertiría en el calvario de Jaque. “No hay blindaje aquí –dijo señalando las gradas- hay radicales que trabajan en varias municipalidades que gobierna el peronismo”.
El mismo vocero oficial admitió que, por el informe donde se revelaba el operativo para acallar a Frankito, el Gobierno estuvo a punto de convocar a una conferencia para desmentir el contenido del informe. Pero cuando fue publicada la otra crónica que anticipaba la inasistencia de Cobos al espectáculo central entonces tuvieron que repensar la explicación oficial y entonces trataron de convencer –infructuosamente- al vicepresidente que se presentara al teatro griego.
Después de esa charla con el funcionario sobrevino el temblor. Fue como una réplica de aquel “terremoto” del marzo de 2009 cuando el ser colectivo sacudió las gradas en repudio a la figura de Jaque. Esta vez la estrategia se basó en hacer entrar al mandatario hiper custodiado, ya iniciada la fiesta y con Cristian Soloa cantando Virgen de la Carrodilla en el escenario mayor. No hubo forma. Frankito estaba extasiado con la mística canción cuyana pero advirtió el tortuoso peregrinaje del gobernador que hay entre la entrada y el palco oficial.
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Al dia siguiente, el domingo 7, hubo un nuevo capítulo donde el ser impiadoso rugió otra vez, pero también mostró cierta mansedumbre ante la presencia del vicepresidente que decidió llegar al teatro griego minutos antes del inicio de la repetición y ni bien terminó el recital del dúo Orozco-Barrientos.
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Para el final el monstruo de los cerros tuvo una nueva aparición. Sorpresivamente Frankito se volvió contra María Flor, la nueva reina de la Vendimia. ¿¿Por qué?? "Por fea" respondieron en los cerros. "Por acomodada", señalaron otros que se arrogan conocer las roscas vendimiales. "Se la dieron a Santa Rosa porque es justicialista y no iban a permitir que ganara una comuna cobista como Junín" argumentaron los seudoanalistas políticos.
Lo que se infiere de estas conclusiones lanzadas como misiles hacia la silueta real es que María Flor es una víctima del repudio popular crónico hacia Jaque. Es decir, "cobró" por cuenta de otro.
Lo cierto es que es extraña la reacción de Frankito para con la reina electa y ya entronizada. En esta Vendimia la criatura estuvo más iracunda y suceptible de lo de costumbre. Algo le está pasando al mendocino que difícilmente reniegue de su reina vendimial.
La impresión que dejó esta fiesta es que el monstruo de los cerros ha caído en la irritación permanente generada por el fastidio constante que motiva la figura de Jaque que ni martirizándose pudo hacer que Frankito se compadeciera de él.