Enmarcada en una calurosa noche, y con la presencia del dúo mendocino Orozco-Barrientos arrancó la segunda noche vendimial en el teatro griego Frank Romero Day. El público colmó las gradas una vez más y celebró de pie la primera repetición de "Cantos de vino y libertad", la fiesta pergeñada por Vilma Rúpolo y su equipo.
Pero la mayor sorpresa se originó con la llegada inusitada del vicepresidente de la Nación, Julio Cobos, quien ingresó a la fiesta cuando Orozco-Barrientos convidaba un tema más, en el final de una jugosa presentación. Fueron los mendocinos, justamente, los que advirtieron por micrófono el arribo del vicepresidente.
Tilín Orozco desplegó talento junto a Barrientos.El ingeniero llegó acompañado de su esposa, Cristina Cerruti, y fue recibido con aplausos que espontánemente brotaron de los sectores aledaños del palco oficial. Distendido y sonriente, Cobos incluso estrechó la mano de muchos de los presentes que se acercaron a saludarlo. Recibió también algunos silbidos, pero quedaron opacados por el cálido recibimiento que le brindó la gente.
Antes de ubicarse en su butaca, Cobos explicó por qué había elegido la segunda noche y no el Acto Central para vivir la fiesta vendimial del Bicentenario: "Había dicho durante la semana que podría ir a algunos actos pero como pretendía que se disfrutara de la fiesta y no fuera politizada, elegí no asistir al Acto Central", señaló.
Indicó además que "estoy muy feliz de poder estar acá, disfrutando de Vendimia" y que ésta "no es la primera vez que vengo a una repetición". En tanto, y respecto a si había podido ver la televización del espectáculo, el vicegobernador apuntó que "no, porque anoche estaba de viaje". Por último, Cobos hizo mención a sus obligaciones: "Mañana tengo una agenda muy apretada con las comisiones en el senado. Por eso elegí venir esta noche", subrayó.
Aunque el vicepresidente optó por el perfil bajo, sin dudas fue la presencia estelar de la noche. Quien no corrió la misma suerte María Flor Destéfanis, la flamante soberana nacional, que acompañada de Tamara Otero, la virreina, salió a escena minutos después de las 22 para inaugurar el espectáculo y en lugar de recibir aplausos, cosechó firmes abucheos.
Es que el público devolvió con silbidos, las primeras palabras de agradecimiento de la nueva Reina Nacional de la Vendimia 2010, logrando que acortara su discurso y para dar, por fin, como iniciada la fiesta. Los locutores, atentos a la respuesta del auditorio, debieron acudir a su máxima experiencia como para capear el temporal y dejar el tenso momento atrás.
En este sentido, el esperado apagón les facilitó las cosas y "Cantos de vino y libertad" cobró vida al ritmo de los cientos de actores, bailarines y músicos que coparon el mega escenario y que, al final, recibieron la ovación del teatro griego.
Antes, en la previa, la misma retribución se llevaría el dúo Orozco-Barrientos. Durante una hora, los músicos obsequiaron una brillante presentación que tuvo como invitados principales a Gustavo Santaolalla y a la murga La Buena Moza.
Barrientos, como siempre, le puso el cuerpo a las canciones.
Casi una veintena de exquisitas canciones cuyanas integraron el banquete musical que ofreció la dupla. En un primer momento, la lista incluyó "Tonada amor", "El serenatero", "El vampiro chupador", "Bagualín", "Sin luz de amanecer" y "Pulpa" (tema que da nombre a su último disco).
Luego siguieron "Fuera bicho" y la cueca "Los dos perros", que junto a "Los ojos del amor" fueron acompañadas con zarendeos desde las gradas y anticiparon las próximas joyitas: "Monstruo de barro" y "El hombre gallo", dos hermosas versiones potenciadas por la impronta murguera.
Pero aún faltaba un invitado de lujo: Gustavo Santaolalla, quien completó el festín al sumarse al dúo en "Celador de sueños", uno de los temás más celebrados de la noche (acaso porque esta composición es la que Orozco-Barrientos inmortalizó junto a Mercedes Sosa en la invaluable "Cantora 1" y porque "La Negra" estuvo presente a través de las imágenes proyectadas en la pantalla gigante).
Santaolalla también acompañó al dúo Orozco-Barrientos.Aunque el líder de Bajofondo cerró su paso por el escenario con el gato cuyano "La Margarita", todavía quedaban "La refranera", "El marucho" y el doble bis que incluyó "Por las hileras" y "Tordo viejo".
Cortitas vendimialesPrecavidos. Según informaron efectivos policiales, el público comenzó a llegar al teatro griego poco después de las quince. Es que después de las demoras e inconvenientes vividos ayer en el ingreso -ocasionados, según denuncias, por sobreventa de entradas-, muchos eligieron soportar el calor antes que encontrarse con su lugar ocupado.
Sin agua. Antes de la mitad del show, un elemento preciado faltaba detrás de escena. Actores, bailarines, técnicos y traspuntes, se encontraron con la sorpresa de que todos los refrigeradores estaban vacíos. Una vergüenza.
Predicar con el ejemplo. Los locutores, como siempre, intentaron amenizar las primeras horas de la tarde en el Frank Romero Day. La voz femenina tuvo una ocurrencia: "Cantemos, todos, la Virgen de la Carrodilla". Para arengar al auditorio, ella comenzó a entonar las primeras estrofas pero de nada sirvió el ejemplo, el público no la acompañó.