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Cholulos. Ricardo Fort volvió a convertirse en la estrella ni bien terminó la fiesta y comenzó el escrutinio. Junto a él y su pareja, Virginia Gallardo, se encontraba el titular del INV, Guillermo García, que reveló su costado cholulo. García también le sacó varias fotos con su Blackberry al empresario, mientras su esposa miraba esa masa de músculos desde abajo –estaba sentada- y Fort saludaba cual soberana vendimial a todos aquellos que le pedían un gesto para el flash. Pero eso no fue todo. El que más sorprendió fue el adusto juez de la Suprema Corte, Jorge Nanclares, que también aprovechó, puesto que estaba ubicado detrás del mediático, y obtuvo su propio souvenir ilustrado.
Hipotensos y embarazadas. Fue realmente complicado para el servicio de emergencia instrumentado en el teatro griego el rescate de un hombre de 50 años que había sufrido una bajada de presión. Hubo que bajarlo dificultosamente de las gradas en camilla al pasillo central, cuando los escalinatas estaban atestadas de gente por la falta de espacios para sentarse. A esto se sumó la difícil estructura del teatro, mientras algunos espectadores polemizaban con los paramédicos por la falta de sentido práctico a la hora de trasladar al paciente. Esta no fue la única urgencia. Una chica de 17 años embarazada, tuvo que ser atendida porque sufría contracciones.
El "heladero" que transpira la camiseta. Hubo un funcionario que volvió al traje de fajina, mientras el resto de gabinete disfrutaba del espectáculo vendimial. “Estamos transpirando la camiseta”, señaló Pedro Masman, subsecretario de Salud, que vestía un guardapolvo azul y coordinaba la atención de las emergencias médicas. Sin embargo, ésto no le valió que otros funcionarios lo gastaran, como fue el caso de Eduardo Bauza –jefe de gabinete de Seguridad- quien se animó a compararlo con un heladero.
Hasta Candela criticó al Gobierno. El discurso de Candela Carrasco no sólo fue emotivo. También tuvo cierto arrojo crítico, puesto que se animó a “politizar” su despedida al señalar que le gustaría que los gobernantes puedan escuchar más al pueblo.
"El pueblo no se equivoca". A pesar de la desfiguración que padeció por los silbidos al gobernador, Mario Adaro salió de buen ánimo del palco de autoridades luego de terminar el espectáculo. En ese tenor, indicó que ésta “había sido una fiesta de gran calidad, una fiesta digna del Bicentenario”. Cuando Mario fue interpelado sobre el repudio hacia Jaque, minimizó los silbidos e insultos del público: “Fue una entrada normal, mejor que la del año pasado. El pueblo no se equivoca”. Ni bien el ministro de Gobierno volvió a su asiento en el sector Malbec, tampoco se privó de saludar a Ricardo Fort.
Miriam, la turista accidental. Fuertes cuestionamientos recibió en su momento la presidenta provisional del Senado, Miriam Gallardo, por su viaje a Londres en el momento en que la tensión entre Argentina e Inglaterra por aumentaba por las islas Malvinas. “El viaje estaba programado desde noviembre y se lo comuniqué al gobernador. Si hubiera sabido lo que pasó, lo hubiera pensado”, respondió acerca de lo inoportuno –políticamente hablando- de la travesía. “Cuando llegué a Londrés, el conflicto empezó tres días después”, se justificó la senadora peronista.
Colmados. La verdad, el Teatro Griego Frank Romero, estaba por explotar de público. Esto motivó un serio problema, ya que la gente continuaba ingresando cuando ya no había más lugar. Así, se improvisó una urgente reunión entre varios funcionarios: Mario Adaro, Raúl Mercau y Guillermo Carmona, que buscaron apurados a Eduardito Bauzá para ver cómo resolvían la situación. Adaro aclaró de entrada que la situación no se debía a una posible falsificación de entradas, sino a que la gente desplegaba toda una serie de elementos ni bien se disponía en cada lugar, ocupando así grandes espacios que deberían ser para sentarse. Este problema provocó, incluso, alguna trifulca en una de las puertas de ingreso, que fue rápidamente sofocada por la policía.
El zapatazo. Sorprendió de entrada que Víctor Fayad ingresara al Teatro Griego con Roberto Iglesias. Ambos se detuvieron a hablar con los periodistas sobre la coyuntura política. Pero lo que no estaba en los planes fue la agresión anónima que recibió el intendente de Capital, muy parecida a la que vivió el ex presidente de EEUU, George Bush, cuando un periodista le arrojó su calzado. Mientras escuchaba a Iglesias –que justo en ese momento respondía sobre las posibilidades de los chiflidos a Celso Jaque-, el Viti alcanzó a esquivar un zapatazo que le dio en el hombro. “No fue para mi”, respondió inmediatamente, sin pereza política, el alcalde.