Todo conspiró para que este año, la Fiesta del Cosecha cumpliera una nueva edición. La cálida noche, el multitudinario público y la alquimia practicada por los artistas, transformaron la tradicional velada en un sencillo festejo popular que, aunque breve, dejó al auditorio conforme.
Se estima que unas 10.000 personas disfrutaron en los viñedos del Aeropuerto Francisco Gabrielli de este evento artístico en el que se dieron cita la Orquesta Filarmónica de Mendoza (bajo la batuta de Pablo Herrero Pondal), Los Trovadores de Cuyo, Ernesto Suárez y artistas locales, para enmarcar la cosecha simbólica que realizaron las candidatas a Reina Nacional de la Vendimia 2010.
El gobernador de la provincia también ofició de cosechador.Fueron ellas, justamente, las principales protagonistas. Como es costumbre, las 18 soberanas cortaron las Malbec del aeropuerto en compañía de figuras mendocinas. En esta oportunidad compartieron la experiencia, el joven ganador de Operación Triunfo, Cristian Soloa; el boxeador Pablo Chacón; el Dr. Abel Albino y Rosalindha, la bebé haitiana, junto a sus padres. También oficiaron de vendimiadores Luis Nilo González y Ricardo Mur, dos indiscutidos hombres de medios. Después se unieron el gobernador Celso Jaque y varios integrantes de su cartera.
En términos escénicos,
Magia se trató de una puesta ecléctica que combinó arte circense (acrobacia en tela), teatro y música en vivo. A diferencia de las últimas ediciones, esta vez, el hilo de la fiesta fue narrado por el Rey de la Cosecha, personaje intepretado por Ernesto Suárez (una suerte de duende del vino con toques de
commedia dell' arte).
A través del humor, Ernesto Suárez logró un efectivo 'feed back' con el público.El experimentado actor y director, secundado por algunos de los integrantes del elenco El Taller, tejió la historia del vino con breves intervenciones dotadas de humor y alusiones a clásicos universales. Fragmentos de Pablo Neruda, William Shakespeare y hasta algunos preceptos bíblicos se fusionaron, parafraseados, en el desarrollo de su relato vendimial.
Todo comenzó minutos antes de las 22 y el puntapié inicial lo dio el arribo del gobernador de la provincia, Celso Jaque, quien llegó en compañía de su esposa, Liliana Landete, y propició el esperado apagón que el público apostado a orillas de las tres mil hectáreas de Malbec
ya pedía con aplausos.
Junto él, compartieron las primeras filas, el vicegobernador Cristian Racconto e integrantes de su cartera como Mario Adaro, Raúl Mercau, Francisco Pérez y Luis Böhm, a quienes se sumó Beatriz Barbera, ex secretaria de Deportes.
Tres candidatas al cetro, vestidas de cosechadoras, posan para MDZ.
La presencia oficial, sin embargo, no se acotó aquí sino que se extendió con los numerosos intendentes que acompañaron a sus candidatas. Entre ellos, Cristina Da Dalt, Mario Abed, Rubén Miranda, Jorge Difonso, Joaquín Rodríguez y Sergio Salgado. Dentro de este grupo, una de las ausencias que llamó la atención fue la del intendente capitalino, Víctor Fayad.
El programa
Dividido en dos segmentos, el programa de la velada integró piezas de música académica y tangos, así como clásicos del cancionero cuyano.
La Orquesta Filarmónica de Mendoza inició el programa.En un primer momento fue la Filarmónica de Mendoza, con dirección de Pondal, la que copó el mega escenario. Desde allí obsequió un repertorio que se nutrió de
Polonesa, de Tchaikowsky; una selección de milongas;
Danza Húngara, de Brahms;
Danza del sable, de Aram Khachaturian; Obertura de
Guillermo Tell, de Rossini; y
Huapango, de Pablo Mancayo. Para el final quedó
La Marcha Radetzsky, de Strauss, que suscitó el aplauso de pie en algunos sectores.
Los Trovadores de Cuyo, en tanto, fueron los encargados de anunciar la esperada cosecha con
Póngale por las hileras (un verdadero hit vendimial). Seguido, el rasguido de las guitarras dio vida a la zamba
Brochazos mendocinos y
Las Margaritas. El final de una corta pero celebrada intervención -en la que el público acompañó con coros- llegó con
Yo vendo unos ojos negros.
Los Trovadores de Cuyo tiñeron la noche de folclore.Vale recordar que, como todos los años, un pilar de La Fiesta de la Cosecha fue la solidaridad, ya que el valor de la entrada se canjeó por un alimento no perecedero con el fin de ser destinado a los comedores Brazos Abiertos, Ángeles Guardianes, Conin y Avome.