Un insoportable clima a "qué me importa" rige en las oficinas que la Dinaf, la Dirección de Niñez y Adolescencia encargadas de recibir denuncias por posibles casos de maltrato y abuso de niños y niñas en Mendoza.
El Gobierno está obligado a ser quien reciba y actúe ante denuncias de cualquier tipo que involucren la violación de derechos de los más pequeños y para ello creó un "organo administrativo" que se hace cargo de un asunto que antes era jurisdicción de la Justicia de Familia.
Pero son muchas las personas que dan cuenta que, al llegar a ese lugar con un caso, lo toman como uno más, sin prever la posibilidad de una actuación rápida, para que cese de inmediato la vulneración de esos derechos y -como ya hay tantos casos en Mendoza- permitiendo que el abusador continúe haciéndolo hasta que tengan móvil, personal, turno o ganas de dedicarse al tema.
Esta semana asumió al frente de este organismo específico una persona sindicada como una verdadera experta en el tema: Teresita Muñoz. Así, se espera que su expertís teórico sirva, además, para empujar a un elefante antes de que termine por aplastar a la niñez abusada de la provincia.