El líder de la oposición ucraniana Viktor Yanukovich se afianzaba el lunes con una leve ventaja en las elecciones presidenciales, pero su rival Yulia Tymoshenko se rehusaba a reconocerlo y su comando de campaña dijo que ella iba adelante.
Con casi el 90 por ciento de los votos escrutados hasta las primeras horas del lunes, las autoridades electorales daban a Yanukovich el 48,54 por ciento de los sufragios y a la primer ministra Tymoshenko el 45,80 por ciento, un margen del 2,74 por ciento.
Yanukovich, un ex mecánico de 59 años, que busca mejorar las relaciones con Moscú, clamó la victoria en la segunda vuelta electoral y llamó a Tymoshenko, de 49 años, a dimitir como primera ministra.
Pero no había señales de un rápido fin al drama y un "recuento paralelo", realizado por el equipo de Tymoshenko, le daba a la mujer una ventaja de 0,8 puntos porcentuales, con un 85 por ciento de los votos escrutados, presagiando un posible desafío legal.
"Creo que Yulia Tymoshenko debe prepararse para renunciar. Ella entiende eso muy bien", dijo Yanukovich en una entrevista televisada.
Sondeos a boca de urna le daban una ventaja de entre 3 y 4 puntos porcentuales, coronando una notable recuperación para el hombre visto como el villano de la Revolución Naranja del 2004, cuando miles de personas se volcaron a las calles a protestar contra cuestionados resultados que le dieron a él la victoria en unas elecciones consideradas fraudulentas.
Tymoshenko fue la co-responsable de la revolución del 2004 conjuntamente con el presidente Viktor Yushchenko, favorable a Occidente, pero su relación pronto se volvió agria y pasó de la euforia a la frustración por disputas políticas y una caída de la economía.
Con un aspecto severo ante la prensa, la ex magnate del gas Tymoshenko instó a su equipo a "luchar por cada resultado, cada documento, cada voto".
Pero se abstuvo de repetir una amenaza que hizo la semana pasada de llamar a la gente a las calles si había sospechas de fraude electoral.
POSIBLE IMPUGNACION
Las impugnaciones y protestas callejeras prolongarían la inestabilidad política que ha perjudicado al país de 46 millones de habitantes.
Además podría retrasar aún más las oportunidades de pagar más de 100.000 millones de dólares de deuda externa y afectar la recuperación económica luego del colapso del 15 por ciento el año pasado.
El jefe de campaña de Tymoshenko dijo que impugnarían los resultados en unos 1.000 centros de votación en el este del país, que apoya principalmente a Yanukovich, y alegó votos múltiples y presunto soborno.
El Partido Regiones de Yanukovich emitió un comunicado acusando al comando de campaña de Tymoshenko de "preparar un fraude masivo" en lugares del occidente del país donde goza de una gran aceptación.
En Rusia, fuente del gas que fluye a través de la red de oleoductos ucranianos hacia Occidente, la elección fue seguida de cerca, pero medios controlados por el Estado evitaron tomar partido.
Un resultado decisivo debería ayudar a una nueva relación con Rusia, la cual se hundió bajo el Gobierno del presidente prooccidental Viktor Yushchenko. También llevaría a decidir sobre el camino de Ucrania hacia la Unión Europea.
Sin embargo, cualquier cuestionamiento al resultado impactaría en la confianza de la abatida economía local y podría demorar las negociaciones con el Fondo Monetario Internacional (FMI), que suspendió un plan de rescate de 16.400 millones de dólares por un incumplimiento de las promesas sobre el control del gasto público.
En la primera vuelta del 17 de enero, Yanukovich obtuvo 10 puntos porcentuales más que Tymoshenko.