14 de Enero de 2010 |18:10
Jueves de superacción: en la ciudad, la gente volvió a adueñarse del Dakar
Leo Rizzo/MDZ
 
La llegada de Orly Terranova, en medio del cariño de los fierreros.
 
El Dakar volvió a pasar por el Gran Mendoza y los mendocinos regresaron a la ruta para aplaudir y sacar fotos de los corredores. El público desbordó los controles y se abalanzó sobre los vehículos y motos. Postales de una fiebre que confirma a Mendoza como una provincia fierrera.

A pesar del sol implacable y del esfuerzo por el control de la policía, los mendocinos volvieron a adueñarse de la competición en los márgenes de la ruta pero también invadiendo la pista para estar cerca de los competidores cuando la marcha disminuía.

Hubo flora y fauna de todas las especies. Hubo quien llegó temprano y se guardó el metro de sombra necesario, ya sea bajo los pinos del Acceso Sur o bajo los puentes que cortan el nudo vial de ingreso a la capital mendocina. Hubo quien desplegó la reposera y quien se procuró la sombrilla, pero también aquellos que se apresuraron a buscar con urgencia un sombrero.

Hubo apuro por cruzar la ruta, con la heladerita a cuestas, porque los autos se venía encima. Pero nadie esquivó a los conductores, por el contrario, muchos buscaron avalanzarse y palmear el hombre de los motociclistas o el capó de los vehículos todo terreno para demostrar que el fervor popular está intacto, un año después de aquella fiebre inicial.

Hubo también mucho descuido, hay que decirlo, por parte de la gente. Sombrillas que el viento se decidió arrancar en el Acceso Este, por estar mal colocadas entre los intersticios del guardarail. Y que llegaron hasta la mitad de pavimento, provocando que aquellos conductores comunes, de los que no tienen GPS incorporado para conocer la ruta ni están condicionados por el tiempo, de cuarta a segunda tuvieron que esquivar una autopista minada por la imprudencia.

Los 34° que cayeron como si fueran 40° sobre la nuca, estuvieron a favor del sindicato unido de heladeros en bicicleta. A los aguateros tampoco les fue para nada mal, aunque hubo cerveza, gaseosa y hasta fernet en el menú. Descartados los asados, la opción fueron los sandwiches. La fortuna no les fue esquiva a los vendedores de gorros y de banderas, pero las más carismáticas fueron unas promotoras que repartieron cajas de galletas. Los paladares salvajes se prendieron la camisa -con pantalón corto, ojo ahí-, como para esconder la barriga, y acudieron presurosos para tener una muestra de las galletas saladas.

Los mendocinos en carrera fueron un espectáculo aparte. Cuando los espectadores descubrieron el número 255 en el frente de su cuadriciclo, los espectadores se abalanzaron -literalmente- sobre el "Colorado" Sebastián Halpern por unos veinte metros, justo cuando giró a la altura de El Cóndor. Ya sobre el puente que entronca el Acceso Este con el Sur, Halpern volvió a disminuir la marcha porque los saludos fueron casi un obstáculo para la marcha.

Quien se la rebuscó para sortear el paso tranquilo de un camión fue Orly Terranova (foto). Tras los aplausos y las fotografías al pasar, tuvo que maniobrar fuera del pavimento ni bien encontró un hueco entre la gente.

Precisamente, ese tramo del puente fue un escenario singular de cómo los mendocinos hicieron suya la competición. Los competidores tenían que disminuir la marcha en esa instancia, porque compartían el carril con vehículos particulares. Acá, las sensaciones del público fueron contradictorias.

Porque, por un lado, dedicaban salutaciones del demonio a los conductores que atrasaban a los corredores.

Pero, en algunos casos, cuando descubrían que uno de los mendocinos se acercaba al Cóndor les pedían a los mismos conductores que anduvieran mucho más lento.

"Quiero ponerle la banderita", dijo un pibe, apenas debiera tener 10 años, e intentó colocar la celeste y blanca en la ventanilla de uno de los vehículos.

Así, avisados de que venían, el puente se convirtió en un largo pasaje de manos, de caras y de camaritas que se acercaban -cuando no peligrosamente- a los automóviles.

Así de fugaz pero emocionante fue el paso por el Gran Mendoza del Dakar. Con la gente como protagonista emergente. Hasta el momento, la policía y los servicios médicos no habían dado cuenta de problemas y los bomberos habían actuado para rescatar a una persona pero a cinco minutos de este jueves de super acción, en el Canal Cacique Guaymallén.
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