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"La última media hora estuvo estable”, anunció Sergio Perrone, uno de los integrantes del cuerpo médico pasadas las 19, al emitir un un improvisado segundo parte médico sobre la salud del Sandro.
Lo cierto es que por esas horas, la vida del ídolo pendía de un hilo. El shock séptico había castigado no sólo sus pulmones sino también su sangre. “El cuadro es generalizado, es crítico y es cambiante; puede ser o no, reversible", detallaba Perrone, acosado por un batallón de micrófonos, celulares y grabadores; y agregaba: "Las decisiones se toman minuto a minuto, su estado general es grave”.
En tanto, puertas adentro, Sandro transitaba sus últimos instantes de conciencia. Por entonces, el Gitano estaba “despierto y tranquilo”, aunque “obnubilado porque no había metabolizado la anestesia”, según especificaciones brindadas por el doctor Claudio Burgos.
El artista respondía aún a “órdenes simples” tras sufrir cuatro "perforaciones bronquiales" desde el 20 de noviembre a la fecha. Sandro aún no se daba por vencido.
Al menos así lo señalaban los integrantes del cuerpo médico: "Nosotros no hemos dado el brazo a torcer... y el paciente tampoco".
