Buenos Aires. La imposición de licencias no automáticas en Brasil para los vinos argentinos desde mediados de octubre parece no dar tregua a las bodegas locales. En ese momento, la medida frenó durante diez días el ingreso de productos locales al país vecino; luego, tras distintas gestiones, se destrabó el conflicto y se reanudaron las ventas, pero por poco tiempo.
La semana pasada, las bodegas locales fueron notificadas por sus importadores brasileños que el gobierno de Lula da Silva volvería a aplicar licencias no automáticas, decisión que ya genera nuevos inconvenientes para vender a ese mercado, cuarto destino en valor de las exportaciones de vino local en botella, según publica
Cronista.com.
Las exportaciones a ese país habían comenzado a recuperarse en septiembre y octubre, hasta que se frenó el ingreso. Ahora, en el sector estiman que los envíos a Brasil cerrarían en baja al terminar el año. “Las licencias no automáticas son aplicadas muy discrecionalmente por Brasil y demoran hasta 30 días el ingreso de productos. En cambio, los vinos de Chile, pese a estar fuera del Mercosur, entran con licencias automáticas”, precisó a El Cronista, Sergio Villanueva, gerente de la Unión Vitivinícola (UVA).
“Las demoras varían mucho, para algunas bodegas es de 72 horas; para otras, una semana, pero en algunos casos llega a 21 días. Es muy aleatorio, le puede tocar a cualquiera en cualquier momento”, comentó Javier Espina, subsecretario de Promoción Industrial del Ministerio de Producción.
“Es un tema que excede al vino”, destacó en tanto Guillermo García, presidente del Instituto Nacional de Vitivinicultura (INV), opinión con la que todos coinciden en el sector. El cese de las licencias automáticas a productos locales coincidió con la aplicación de medidas similares por parte del gobierno argentino sobre otros productos, como calzado, textiles y baterías, entre otros. Ahora, las bodegas temen más represalias por los nuevos escollos a la importación de juguetes desde Brasil aplicados el lunes, justo antes de Navidad.