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La deficiente política fiscal del Gobierno mendocino, representado cabalmente por el trío integrado por Celso Jaque, Alejandro Cazabán y Adrián Cerroni, ha llevado a la provincia a una emergencia financiera.
Mendoza tiene un presupuesto erróneo –mentiroso- y una inhabilidad e incapacidad de gestión que nos inmovilizan y nos han llevado hasta una situación límite.
Lo advertimos en numerosas ocasiones desde MDZ: esto iba a pasar.
Apenas terminaron las elecciones, señalamos la necesidad de abrir una agenda urgente.
Señalábamos el 30 de junio como los puntos de una agenda urgente:
a) La apertura de los números fiscales de Mendoza.
b) La forma de ayuda urgente, hasta ahora dispersa y casi inentendible, a los sectores productivos más golpeados por la crisis internacional y la caída del consumo local.
c) La relación con los municipios que están en igual o peor situación financiera que la provincia
d) Un plan de emergencia social para evitar las consecuencias desastrosas del desempleo creciente.
e) Un esquema de apoyo al gobernador para que se cumplan las promesas de Cristina.
Nadie en el Gobierno ni en la oposición se ocupó de estos temas.
Cada uno quedó encerrado en sus propias internas y posicionamientos parciales, mirándose el ombligo de una manera atroz.
De la “emergencia” a la “desesperación” alocada
Salvando honrosas excepciones, la dirigencia política de Mendoza, como en una profecía autocumplida -en la sesión de la Cámara de Diputados del miércoles por la noche- sumó desprestigio y volvió a caer en la previsible mediocridad con que la califica la sociedad mendocina.
Pasamos de una situación de evidente emergencia, que como tal, tenía sus remedios financieros e institucionales, a una desesperación alocada que sólo conduce adonde nos llevó: una decisión tonta.
Posiblemente, pensando en que falta mucho tiempo para que los mendocinos vayamos a las urnas, el “te quiero, no te quiero” de lo que pomposamente llaman “negociación”, llevó a que la oposición se dispersara más allá de lo racional y terminara facilitando el error de un innecesariamente abultado endeudamiento provincial.
También se conoce a esta actitud con otros términos: “cacarear en un lado y poner los huevos en otro”.
La noche los encubrió: las idas y vueltas, los caminos que se bifurcaron aun en el seno de un mismo partido, dan cuenta de una desesperación desenfrenada por darle un respaldo por parte de los mismos dirigentes que, horas antes, ponían cara de duda, preocupación y hasta –insólitamente- indignación cuando les hablaban del endeudamiento de Jaque.
La solución práctica no es tan compleja. Con un centenar de millones de pesos, el Gobierno podría superar la crisis inmediata que implica la posibilidad de que no se paguen los salarios a sus empleados o se corten suministros esenciales.
El resto: si Mendoza fuese una provincia con una dirigencia política seria, no debería “negociarse” en la noche y a las apuradas. Se debería discutir en el Presupuesto 2010. En ese debate, es en donde se enfrenta con transparencia los números de la crisis. Salarios, ñoquis, premios y castigos, obras públicas y lo fundamental gastos superfluos o que se pierden en la corrupción.
No tiene sentido que la oposición siga señalando los desatinos de la administración de Celso Jaque cuando no es capaz de ver su propia inconducta y la carencia de compromiso con la ciudadanía.
Por ello, si en el Senado se sigue el mismo rumbo trazado por Diputados, además de endeudar a la provincia sin sentido, lo que se está haciendo es sumarle desprestigio a toda la política mendocina.