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Las agitadas y a veces airadas reuniones entre el oficialismo y la oposición podrían haber sido altamente constructivas para Mendoza, si hubieran ocurrido en julio de este año.
Realizadas en noviembre resultan tan improvisadas y poco serias que dan vergüenza ajena.
En este momento, en las agitadas y airadas reuniones, debería discutirse el presupuesto del año 2010, no el endeudamiento del 2009. De esa manera se abordan los problemas de esta envergadura desde gobiernos y dirigencias serias.
Repasemos el conjunto de improvisaciones que nos han llevado a este lugar.
Ya cuando se hizo y sancionó el presupuesto 2009, a inicios de este año, se dibujaron las proyecciones de recaudación de una manera exagerada, con el objetivo de no mostrar que habría déficit. El 2009 era un año electoral y era mejor ocultar los problemas. Luego, recién cuando pasaron las elecciones, el Ministro de Hacienda Adrián Cerroni reconoció que había déficit. Está claro que a esa altura de las circunstancias, con medio año transcurrido, había muy pocas posibilidades de ordenar el presupuesto para equilibrar las cuentas. La única solución fue el endeudamiento. La vieja droga argentina que ya nos llevo al menos dos veces a la quiebra.
Desde que Cerroni blanqueo el déficit -insistimos, conocido desde principios de año- se inicio en sainete del endeudamiento. Un gobierno que no atina a definir con claridad que quiere y una oposición que hasta el día de hoy no tiene conducción y que recién hace poco ha colocado como prenda de cambio que les den más dinero a los municipios.
Los fondos que son destinados a los municipios son parte de un tema estructural, fundamental para la vida de todos los mendocinos. No merece ser discutido en un toma y daca entre oficialismo y oposición: “Me dejas endeudarme; te doy más plata”.
¿Endeudarse para qué?, ¿exactamente por qué monto? y ¿más plata a los municipios para qué? ¿y porque monto? Son preguntas de sentido común, que se hace cada jefe de familia todos los días en su casa, que deben responder desde un comerciante pequeño hasta un gran empresario, si no quiere terminar quebrado y sin patrimonio. Nuestra dirigencia no solo no lo discute, sino que no sabe cuáles son realmente los numeros.
Hay que decirlo: hay tres intendentes del Confe de La Paz, Rivadavia y Junín, que han manifestado que se oponen al desatino, tratando de expiar –alguno de ellos- los pecadillos cometidos en la aprobación del presupuesto anterior. Otros con el simple razonamiento del sentido común. En realidad no hace falta más.
Cuando los señores legisladores se dispongan a discutir tardiamente el presupuesto del año que viene, muchos de ellos con las valijas hechas para las vacaciones y las reservaciones confirmadas, seguramente habrá más y mas endeudamiento, menos obra pública y un gran conflicto abierto con los trabajadores estatales.
Patético: quizá el año que viene la soja nos alivie un poco. Sólo eso, o la recuperacion de la economia mundial. Pero, ya no esperemos que las soluciones, la planificación y la previsión venga desde donde tendría que venir. Estamos, de esta manera, los mendocinos que supimos dominar el desierto, al arbitrio del azar.
El ciclo ¨quiero gastar más - no tengo plata - hay déficit- me endeudo - pago cada vez mayores intereses - la plata no me alcanza¨ ya lo conocemos. Es muy parecido a una adicción que nos condiciona y limita.