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Grupos a favor y en contra del aborto protestaron y forcejearon este martes frente al Congreso,
donde una comisión ratificó un proyecto que despenaliza esa práctica en casos especiales, pese a fuertes presiones de sectores conservadores y de la Iglesia Católica.
La comisión designada por el Congreso rechazó someter a revisión un proyecto que despenaliza el aborto en casos de violación sexual y por malformación congénita del feto, provocando fuertes protestas de los grupos anti-abortistas apostados a las puertas del parlamento y donde se apreciaban varias religiosas.
El proyecto, inicialmente aprobado el 7 de octubre, desató una gran controversia en el país, y el gobierno, por intermedio del ministerio de Justicia, había pedido que se sometiera a una
revisión, finalmente desechada.
Mientras en el interior del Parlamento se discutía el tema, decenas de personas de ambos grupos se ubicaron uno frente al otro en la vía pública lanzando consignas y gritos destemplados, en un clima inflamado que apenas pudo ser contenido por la policía que usó gases lacrimógenos e hizo retroceder a los manifestantes.
En las protestas participaron mayoritariamente mujeres de organizaciones feministas y de organizaciones barriales, pero también monjas, sacerdotes, incluso escolares de ambos sexos,
todos enarbolando carteles.
Los partidarios del aborto coreaban consignas como: "yo aborté para salvar mi vida", "nosotras parimos, nosotras decidimos", "las mujeres ricas sí abortan, las mujeres pobres mueren".
Estas consignas eran respondidas por otras que señalaban: "sí a la vida, no al aborto", "no existe el derecho de matar", a la vez que levantaban crucifijos y mostraban fotografías de fetos
abortados, sanguinolentos y despedazados, con la leyenda "él no tuvo derechos humanos".
A un costado del Congreso un grupo de monjas rezaba el rosario con un grupo de mujeres antiabortistas. Frente a ellas se ubicaron sus opositoras, que les gritaban "saca tu rosario de mis ovarios".
"Con esta decisión se despenaliza el aborto que se produce cuando el embarazo es producto de una violación o cuando conlleva deformación genética del feto", dijo el congresista Carlos Torres Caro, quien presidió la comisión revisora.
El siguiente paso será la discusión del proyecto en el Congreso, que lo debatirá en una sesión del pleno en fecha aún no prevista y que decidirá finalmente si se legalizan esas dos
modalidades de aborto, añadió el legislador.
Actualmente está vigente en Perú el aborto terapéutico, que se realiza para salvar la vida de la mujer gestante o evitar un daño permanente en su salud física o mental.
El rechazo a la revisión del proyecto se adoptó a pesar de las presiones ejercidas por la Iglesia Católica, especialmente del ultraconservador cardenal Juan Luis Cipriani, figura visible del
Opus Dei, quien pidió al Congreso rechazar el aborto.
En uno de los carteles que enarbolaban las partidarias del aborto se leía un lema que hacía referencia al prelado: "Si Cipriani estuviera preñado, el aborto sería sagrado".
Las entidades feministas estiman que anualmente en Perú se producen 376.000 abortos, la gran mayoría en condiciones inseguras, y señalan que la violencia sexual aqueja a no menos del
22% de las mujeres en la capital peruana. Estas cifras son puestas en duda por el clero, que no ofrece sin embargo estadísticas alternativas.