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El otorgamiento del Premio Nobel de la Paz al presidente estadounidense Barack Obama produjo una fuerte polémica en el mundo entero, pero, fundamentalmente, hacia el interior de Noruega, país que entrega este Nobel cada año.
Allí, la oposición salió a reclamar la dimisión del presidente del Comité que entrega los prestigiosos premios, Thorbjørn Jagland.
Consideraron que "no puede ejercer sus funciones porque también es presidente del Consejo de Europa, incompatibilidad que podría amenazar su independencia a la hora de designar los Nobel".
Así, se especuló demasiado en torno a "por qué" le dieron el premio a Obama, precisamente.
"Quizá los funcionarios noruegos quisieron darle a Obama un premio consuelo por su desilusión luego de perder con Chicago la organización de los Juegos Olímpicos 2016. No hay otra explicación posible: es demasiado prematuro a tan sólo nueve meses de mandato”, opinó, por ejemplo, la revista The Economist.
Ex premier laborista y ex jefe de la diplomacia de Noruega, Jagland fue elegido a finales de septiembre como el nuevo secretario general del Consejo Europeo. Tan sólo unos meses antes, en febrero, había sido nombrado presidente del comité Nobel.
“Los miembros del comité Nobel parecen estar a gusto con la retórica del presidente Obama, y también parecen mostrarle a Washington que Europa estaba hastiada de George W. Bush. Eso es lo que debemos leer entre líneas con este premio porque es algo que el mundo entero quiero transmitirnos”, advirtió, por su parte, el Washington Post.