Los equipos de rescate se hacinan en las zonas afectadas sin hacer nada. La población necesita con urgencia agua potable, electricidad y refugios. Algunas zonas todavía no han recibido ningún tipo ayuda, mientras que otras preparan fosas comunes para enterrar a los muertos y evitar la llegada de las temidas epidemias.
El mal estado de las carreteras, la falta de transportistas o la escasez de centros de almacenamiento son algunos de los problemas que están impidiendo la llegada de la ayuda humanitaria a las zonas más afectadas por el terremoto que hace una semana sacudió Sumatra (Indonesia).
Todos problemas logísticos que han empezado a generar la alarma sobre posibles epidemias o casos de hambruna y que se han convertido en una de las principales preocupaciones del Gobierno indonesio, organismos internacionales y ONG.
Algunas zonas todavía no han recibido ningún tipo ayuda, mientras que otras preparan fosas comunes para enterrar a los muertos y evitar la llegada de las temidas epidemias. Según Cruz Roja, se necesita con urgencia agua potable, refugios y electricidad para las miles de personas que se han quedado sin hogar.
"Creo que en la ciudad no existe una preocupación por posibles epidemias. Me refiero a que la prioridad en la ciudad es conseguir que la electricidad se restablezca", dijo Patrick Fuller, co-coordinador de comunicaciones de la Federación Internacional de la Cruz Roja y la Media Luna Roja.
Mientras los equipos de rescate se hacinan en Padang o en otras de las zonas afectadas esperando que se reanude la búsqueda de supervivientes, cancelada este lunes, o a la espera de nuevas órdenes, la ayuda que previsiblemente tendría que haber empezando a llegar en abundancia está acumulada en los aeropuertos a la espera de que se pueda hacer llegar a las víctimas.
Desde España un equipo de voluntarios formado por el SAMUR, SUMMA, SAR, DYA y Bomberos Sin Fronteras viaja rumbo a Indonesia para ayudar a los supervivientes. Allí les espera Fernando Prados, miembro de equipo de Emergencias de Madrid, que llegó ayer a Sumatra para analizar las necesidades más urgentes de la población.
"En principio vamos a situarnos en la zona de Pariaman cerca de un hospital que ha quedado completamente derruido y en donde montaremos un hospital de campaña en el que habrá médicos de urgencias y especializados y donde atenderemos a la población", explica Prados.
La operación, coordinada por la Agencia de Cooperación Internacional, está formada por un equipo de 45 sanitarios, bomberos y técnicos especializados en emergencias que permanecerá al menos dos semanas en el país.
Según cuenta Prados, este equipo no sufrirá previsiblemente los problemas de abastecimiento y ayuda que están produciéndose en la zona, ya que la Unidad de Apoyo Antidesastre es "absolutamente autónoma".
"Tenemos nuestra propia electricidad, tiendas de atención sanitaria, abastecimiento de agua, comida". En definitiva, todo lo necesario para atender sin problemas "tanto a los heridos por el terremoto como a las enfermedades o problemas médicos que surjan a partir de ahora", asegura Prados.
Mientras, la situación de la población parece normalizarse poco a poco. "La gente sigue trabajando, caminando con normalidad por las calles. La verdad es que parece que ha pasado mucho más tiempo desde que ocurriera el terremoto", afirma Prados. "La situación es muy similar a la que nos encontramos hace 5 años en Banda Aceh".
Fuente El Mundo.