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La situación en la Dinaf de extrema tensión entre los empleados y el director David Funes finalmente derivó en el pedido de renuncia que Silvia Ruggeri le exigió al funcionario para descomprimir lo que la ministra de Desarrollo Humano reconoció como "una situación de conflicto que no es posible ignorar".
La salida de Funes se decidió esta mañana, cuando el funcionario regresó de su viaje a Buenos Aires y en una reunión con la ministra de Desarrollo Humano ésta le explicó que requería de su salida para descomprimir la situación en la Dirección de Niñez y Adolescencia.
Una cadena de sucesos habían afectado seriamente la conducción de Funes, entre ellos, los supuestos maltratos hacia el personal, la crisis financiera del organismo para con los proveedores y si la Dirección cumplió efectivamente su papel de organismo contralor en el caso de la niña Andrea Abalos.
"Lo hablamos con el Director y se tomó la decisión de que hiciera un paso al costado para generar un escenario más propenso al diálogo y al consenso en la Dinaf", explicó Ruggeri. Y acotó, por el momento, el margen de los cambios "a la conducción de la institución, por ahora, después habrá que ver si es necesario hacer más cambios".
Pese a que Ruggeri indicó la necesidad de reestablecer el diálogo, la ministra dijo desconocer sobre la mala relación existente entre el funcionario ahora saliente y los empleados de la Dirección de Niñez.
"No he recibido en ningún momento una presentación por escrito de esto, sí he escuchado rumores, como ustedes también han escuchado", afirmó la funcionaria a cargo de las políticas sociales de la administración de Celso Jaque.
En defensa del ahora ex funcionario, la ministra evitó evaluar la gestión de Funes en lo individual y suscribió su trabajo a una cuestión de equipo. Pero si bien le concedió haber logrado avances en la reestructuración de ese "elefante burocrático" que fue la Dinaadyf -ahora Dinaf-, también señaló que "se cumplen etapas, y deben ser superadas por otras que profundicen este tipo de políticas".
Ruggeri también definió el violento episodio ocurrido hace una semana atrás, cuando un empleado -con licencia psiquiátrica- intentó amenazar a Funes con un arma. El hombre, esposo de una delegada de ATSA con quien el funcionario mantenía un conflicto laboral-gremial, fue detenido al salir del predio de la Colonia 20 de Junio. Esa, definitivamente, fue la gota que rebalsó el vaso.
"Es una situación sumamente conflictiva, tendrá que ver con las particularidad de la persona que quiso agredirlo, o las actitudes del director, o el contexto de la cuestión. Pero indudablemente es una situación de conflicto que no es posible ignorar", sentenció Ruggeri, dando cabida así al panorama que se vivía en la Dinaf en cuanto a la tensa relación entre Funes y sus -ahora ex- empleados.
Caso Abalos
La ministra también negó que la salida de Funes haya sido por su intervención en el caso Abalos, que ha sido cuestionada por la comisión de Derechos y Garantías de la Cámara de Diputados. Y sostuvo que el homicidio de la pequeña de dos años todavía no ha terminado de ser dirimido por la Justicia -aunque, a prima facie, sus dos padres han sido imputados como los responsables de la muerte-.
"Espero que esto se resuelva para ver cuál ha sido el rol y la responsabilidad que cada persona ha cumplido en la intervención en este caso. En ese momento se verá cuáles son las decisiones que se toman si han habido acciones incorrectas por parte de alguna persona ligada a la institución", afirmó.
El sucesor, en una semana
Ante la reciente salida de Funes, Ruggeri aseguró que todavía no hay nombres y que ante el despido del funcionario tendrá que reacomodar la subsecretaría que dirige otro ex hombre ligado a la Pastoral Social, al igual que Funes, Hernán Hernández. Pero en ese sentido, Ruggeri negó que vaya a salir del riñón social de la Iglesia Católica.
"Necesitamos una síntesis que pueda hablar con todos los sectores", definió la funcionaria, cuando se le preguntó si acaso el candidato saldría también desde algún sector del PJ, debido a los reclamos partidarios que se le han efectuado a Jaque en torno al perfil "poco peronista" de los integrantes de su gabinete.
Aunque sí aseguró que el candidato a sucederlo tendrá que cumplir con ese valor agregado del diálogo que Funes fue perdiendo en estos dos años de gestión. Consenso y diálogo.
Con todo, la promesa de la ministra consistió en contar con el reemplazante para la semana entrante.