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Días de alta tensión transcurren en la Dinaf. Mientras surgen los cuestionamientos sobre el rol del organismo por la muerte de un niña, un empleado de la repartición quiso "hacer justicia por su propia mano" y parar así el hostigamiento que el director David Funes ejerce sobre los empleados. El hombre, fuera de sus cabales, finalmente fue arrestado por la policía, quienes encontraron en su posesión un arma con la que pretendía amenazar al titular del organismo de Niñez y Adolescencia.
Si hay una institución con miles de historias es la que ocupa el predio conocido desde hace años como "Colonia 20 de Junio". Una de éstas ocurrió el pasado miércoles 9 de setiembre, cuando Francisco José Pérez tuvo un día de furia e intentó llegar hasta la oficina de Funes para amenazarlo por los constantes aprietes y maltratos hacia su mujer, María Rosa Sáenz.
La historia de Sáenz ya ha sido contada por MDZ en su oportunidad: la mujer es delegada gremial de ATSA. Funes intentó removerla de su cargo, aunque sus compañeros del gremio señalan que esto no es posible por sus fueros gremiales.
Sin embargo, lo que comenzó como un conflicto de índole político gremial fue degenerando en una situación de hostigamiento hacia la empleada que, según indicaron fuentes del organismo, tendría como protagonista a Funes.
"Tiene la manía de hostigar a la gente", aseveraron desde el seno de la institución.
Esto habría suscitado que Francisco Pérez -también empleado de la Dinaf- se cansara del maltrato ejercido hacia su esposa, la delegada gremial. Habían pasado las 14 y el predio de la vieja colonia parecía que no encontraría la calma de la siesta, puesto que varios tuvieron que participar para calmar los ánimos del empleado que estaba fuera de sus cabales.
Según indicaron varias fuentes, Pérez intentó llegar hasta la oficina de Funes para finiquitar la "persecución laboral". Sin embargo, fueron los propios compañeros quienes salieron al cruce de Pérez pues temían que los insultos hacia la figura del director terminaran en una tragedia.
Lograron contenerlo en una oficina y, poco a poco, lo calmaron. Las primeras versiones indicaban que Pérez había llegado a encontrarse cara a cara con el funcionario, pero ésto fue descartado posteriormente por la ministra de Desarrollo Humano, Silvia Ruggeri.
En ese interín de nervios en una oficina contigua, Funes era avisado por otros empleados de la situación. Minutos después, las palabras de los compañeros de Pérez lograban que éste volviera a recuperar la tranquilidad. Habían pasado las 15 y el empleado -que está de licencia psiquiátrica- dejaba el organismo acompañado de su esposa.
Sin embargo, el regreso a casa tras un día de furia no sería posible para la pareja. En la puerta de la institución lo esperaban policías, quienes habían sido llamados desde la Dirección. Los uniformados hicieron poner de espalda a Pérez y lo requisaron. Al palparlo encontraron una pistola calibre 22 en la cintura, al parecer cargada. Con esa arma, habría pretendido -según indicaron las fuentes de la Dinaf- "hacer justicia por su propia mano".
Pérez estuvo detenido un día medio hasta que los abogados del gremio ATSA lograron devolverle la libertad.
Ruggeri confirmó el incidente
MDZ intentó comunicarse con el funcionario desde la noche de este miércoles, pero desde el ministerio indicaron que Funes había viajado a Buenos Aires y no precisaron los motivos. El teléfono celular del director de la Dinaf simplemente era atendido por la contestadora.
Pero quién sí reconoció la situación de tensión que se vive en el organismo fue la ministra de Desarrollo Humano, Silvia Ruggeri, confirmando lo acaecido el 9 de setiembre en la Dinaf.
Cuando el incidente llegó a oídos de la funcionaria, ésta le solicitó un informe por escrito a Funes, en el cual debía detallar cómo se desarrolló el hecho en sí y también los orígenes del mismo.
“Él (por Funes) me dice en el informe que nunca se encontró con Pérez; llegó al despacho muy ofuscado pidiendo hablar con el director pero lo atendió la secretaria. En ningún momento me dice Funes que vio un arma”, explicó Ruggeri.
Sin embargo, el titular de la Dirección denunció a Pérez por haberlo amenazado. En ese sentido, una alta fuente judicial de la Unidad fiscal de Godoy Cruz señaló que el fiscal Gustavo Fehlmann le imputó el delito de “amenazas agravadas por el uso de arma en concurso real con la portación ilegal de arma de fuego de uso civil”. Agregó la fuente que el arma habría estado cargada.
Por otro lado la ministra expresó que "la asesoría letrada de la Dinaf inició una investigación sumaria interna". Aclaró que al ser la Dinaf "un organismo descentralizado, las investigaciones las realizar la institución y posteriormente los resultados son enviados al Ministerio".
Aunque Ruggeri está al tanto del clima de trabajo que se vive en la institución, aclaró que todavía no ha recibido ninguna denuncia por escrito respecto de los malos tratos que el director de Niñez y Adolescencia ejercería sobre los empleados.
Pero mientras muchos ven el incidente con Pérez como algo grave, otros consideran que es la gota que rebalsó el vaso y optan por mirar un panorama más general de la situación crítica que atraviesa la institución.
En función de los cuestionamientos que hay contra Funes, fue necesario consultar a la ministra Silvia Ruggeri sobre el futuro del funcionario: "Vuelvo a aclarar que no tengo ninguna denuncia contra el director por escrito".
Pero como pueden tomarse decisiones políticas cuando un funcionario está señalado como conflictivo, la titular de Desarrollo Humano respondió: "Este episodio con Pérez es un conflicto, indudablemente. Por esa razón esperaré los resultados del sumario interno". No obstante, aunque la ministra no criticó a Funes en ningún momento salió en su defensa.
Funes cuestionado por la muerte de una niña
Por estos días, la Comisión de Derechos y Garantías de la Cámara de Diputados volvió a colocar al funcionario en el centro de la escena por la muerte de una niña de dos años, Andrea Ábalos, muerta a golpes y cuyos principales incriminados son sus padres. Lo que cuestionan desde la Legislatura es el rol que el Estado, en este caso la Dirección de Niñez, cumplió para prevenir o detectar a tiempo esta situación familiar que desencadenó el fallecimiento de la menor.
A la situación judicial y política, se le añade los graves problemas económicos que atraviesa la Dinaf. Según pudo saberse la semana pasada, el organismo estatal mantiene una deuda de más de un millón de pesos con alrededor de 50 proveedores de las distintas reparticiones que están bajo la órbita de David Funes. A inicios de esta semana, algunos proveedores -cuyas deudas oscilan en algunos casos en 80 mil pesos - indicaron que podrían cortar los suministros a instituciones como el COSE si no se les pagaba lo adeudado desde febrero hasta el presente setiembre.
En este contexto de crisis, se inscribe la difícil relación de Funes con los empleados, quienes dicen que "por su autoritarismo y soberbia, se cree que es el dueño de la Dinaf".