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-¿Te gusta volar?

-Sí. Aparte trabajo todos los fines de semana haciendo desfiles, por lo que viajo casi siempre de jueves a domingo. Es como mi segunda casa.
-¿Y metiste sexo en un avión alguna vez?
-¿Sabés que no? Nunca. Ni siquiera tuve la posibilidad de pensarlo.
-¿Nunca te lo propusieron?
-Por ahí si me hubieran dicho “hey Florencia, ¿probamos hacerlo en el baño del avión?”. Es para contarlo en la lista de las fantasías.
-Hablando de fantasías, ¿cómo y cuándo se propone que lo que viene de ropita sexy?
-En una buena previa.
-Pero, ¿es una previa melosa o como estamos ahora sentados gaseosa de por medio?
-No!!! Por supuesto que no. A mí me encanta la previa llena de caricias.
-¿Cómo te llevas con el sexo hablado?
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-¡Por favor!
-No hablo tanto. Sí soy de expresarte que la estoy pasando bien, no me quedo calladita. Soy de las que se le nota que la están pasando bien.
-¿Besás con los ojos abiertos o cerrados?
-Con los ojos cerrados. La demostración más grande de amor es besar con los ojos cerrados.
-¿En las ficciones en las que trabajaste le pusiste un poquito más de onda a algún beso?
-No. El beso de ficción es como si pusieras boquita de pececito y la lengua no se mueve. Así hacía yo cuando tenía escenas de besos en Rebelde Way a los 18 años.
-¿Pensás que un hombre jamás olvidaría una noche con vos?
-Seguro que no. En eso me tengo fe.
Leé aquí el resto de la entrevista, y mirá las fotos.