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por MDZ
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Llegaron los cuarenta para Alejandra Flores y con ellos, una gran fiesta de cumpleaños, regalo de sus padres. Pero fue la misma cumpleañera quien estuvo en la organización y en cada uno de los detalles para los preparativos de su festejo, que según sus propias palabras “fue muy esperado”.
“Mis padres quisieron agasajarme a lo grande porque cuando cumplí quince no pudimos hacer fiesta”, comentó Alejandra a MDZ, y agregó, “incluso bailé el tradicional vals de la mano de mi papá, mi abuelo y mis dos hijos (Martín y Matías)”.
Cerca de cien personas, entre familiares, amigos del colegio, de la facultad y “de toda la vida” llegaron al salón del Banco Regional de Cuyo para compartir este especial cumpleaños que tuvo de todo: cena, tragos, una gran torta y “dancing” hasta el amanecer con una selección musical que repasó las décadas de los 70, 80 y 90.
“Fue un cumpleaños muy divertido, nos conocíamos entre todos y eso hizo que la fiesta fuera espectacular”, comentó Cristina, una amiga de la agasajada.
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Alejandra quien, como dijimos, no dejó nada librado al azar, unos días antes de su cumpleaños fue de compras y eligió todo el atuendo que luciría para sus cuarenta: pantalón blanco, botas de caña alta color marrón y una remera estilo animal print. Pero acá no terminaría su producción. Sus amigas confesaron que también tomó algunas sesiones de cama solar y que ese día pasó por la peluquería para estar a tono con todo su look.
“Todo salió como lo planeamos”, comentó. Primero la cena, después llegó el momento de un baile interminable y luego, los invitados disfrutaron nuevamente los clásicos sandwichs de pan casero y jamón crudo “post fiesta”.
Algo que no estuvo en los planes fue que Alejandra y sus amigas más cercanas, cual quinceañeras, decidieron a último momento, desayunar en un bar de la calle Colón, para esperar juntas el amanecer.
Alejandra con sus hijos Matías y Martín.