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La mujer vino desde Chile con su marido, el empresario David Trincado Lillo, a realizarse una liposucción, un implante de mamas y relleno de glúteos. El matrimonio pagó por la intervención quirúrgica US$ 6.800 (él también se haría unos retoques) con el objetivo de embellecerse.
Sin embargo, algo trágico pasó. Sandra murió durante la operación; sufrió un paro cardiorrespiratorio.
La intervención debía durar cuatro horas y recién cuando habían pasado ocho horas, un enfermero fue a la sala de espera y le dijo a David que su esposa había fallecido, alrededor de las 21 del pasado martes 18.
El médico que realizó la intervención, Carlos Gassibe, dialogó con MDZ. “Lo que necesito es reivindicar mi nombre”, dijo el profesional muy preocupado.
Al ser consultado Gassibe sobre si el fallecimiento de Horta se debió a problemas de salud que ella tenía o a una cuestión relativa a la operación, respondió: “No se puede atribuir a ninguna de las dos cosas, es un riesgo de toda cirugía. Todo acto quirúrgico tiene riesgo”.
El galeno espera ser citado por la Justicia cuanto antes para, luego de conocer el expediente, poder hablar. Al respecto, insistió “que es lo que más ansío, poder aclarar esta situación. Pero hay un secreto de sumario y es necesario ser prudente con los tiempos judiciales”.
De todos modos, Gassibe busca que esos tiempos se acorten, como él dice para “reivindicar mi nombre”. Porque “nadie más que yo quiere salir a aclarar esto”, continuó el médico, al tiempo que reiteró la necesidad de ser notificado judicialmente y así enterarse sobre los detalles de la investigación.
