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En sus primeras declaraciones a la prensa Raúl Pérez, el nuevo director de Contingencias Climáticas hizo estallar una verdadera bomba: criticó con dureza la forma en que opera desde hace años el sistema local y, a dos meses de que comience la campaña, propuso cambios que implican, incluso, la compra de un nuevo avión. Sabiéndolo o no, el flamante funcionario dio la razón al piloto que el año pasado sembró el escándalo en el gobierno.
Provisto de una serie de informes, en noviembre del año pasado, José Páez, uno de los primeros pilotos de la lucha antigranizo en Mendoza, sacó a la luz una serie de irregularidades en torno al sistema de lucha contra el granizo que lleva adelante el gobierno local desde la gestión de Laura Montero.
Las advertencias del piloto, al que un mes después el ministerio de Producción (a cargo entonces de Guillermo Migliozzi) le rescindió el contrato, tuvieron eco primero en MDZ; pero pronto llegaron a la Legislatura e hicieron enojar al mismo ministro.
El comandante José Ignacio Páez, dice conocer al nuevo funcionario “sólo de vista”, pero no puede ocultar su regocijo al observar que sus denuncias toman ahora el carácter de público en la boca del responsable de Contingencias: “Cuando hice los informes que entregué a la Legislatura todo el mundo tapó todo, incluida la Fuerza Aérea, que hizo una comisión técnica de seguimiento. Negaron que a los pilotos le faltaran sistemas de seguridad y a las pocas semanas salían los pedidos de licitación para comprar máscaras de oxígeno y otras cosas que hacían falta”, recuerda.
No habrá imaginado, cuando lo despidieron en diciembre pasado, que un director de Contingencias (queriendo o sin querer) le diera la razón. El mismo día en que fue puesto en funciones, Raúl Pérez propuso cambiar la metodología de siembra del yoduro de plata: “En Mendoza se está sembrando tarde y en un lugar de la nube que no corresponde”, reveló. De estas demoras hablaba el piloto en su denuncia.
Por otra parte, adelantó el funcionario que evaluará la capacidad de cada uno de los pilotos para saber si "están realmente capacitados para combatir las tormentas" y que revisará "todo el sistema de radares porque está andando realmente mal y es imprescindible que funcione bien, sino no podemos atacar ninguna celda".
Dichos estos que recuerdan a las mismas denuncias que el año pasado rondaban sobre la preparación de los técnicos que operan en la Dirección de Contingencias. En defensa de ellos surgió la inolvidable frase de Migliozzi: "¡Cuando se meten con mis pilotos y radaristas se meten conmigo!"
El nuevo funcionario, en cambio, reconoció que ha criticado en otras oportunidades al sistema y manifestó su compromiso de “cambiar el rumbo” de la lucha antigranizo en Mendoza.
Claro que Páez, el piloto, va mucho más allá con sus críticas y no dispara únicamente contra la actual gestión, sino que habla de la “ineficiencia del sistema estatal” que, en su opinión, sólo sería propicia por medio de una “entidad mixta o una privada bien controlada”.
En este sentido MDZ intentó obtener las declaraciones de Eduardo Martín, el anterior director de Contingencias; quien se manifestó “ocupado en una reunión” y más tarde apagó su teléfono celular.
Un chiche nuevo
Mientras tanto, el flamanta director de Contingencias armó alboroto al hacer pública su intención de comprar un nuevo avión, justo cuando en la Casa de Gobierno el ministro de Hacienda pide ajustar al máximo los gastos para no tener que campear otra clase de tormentas.
Si bien el estado provincial ya posee cuatro aviones turbo hélice, el que pide Pérez es un chiche más grande, que pueda volar a 6 mil metros de altura y sembrar a las nubes cuando los focos de granizo ya están formados, incluso en zonas de la precordillera.
Los que ya tiene Mendoza vuelan a 3 mil metros de altura (debajo de las nubes) y permiten sembrar el yoduro a través de bengalas (que van en las alas del avión) cuando todavía no se han formado las tormentas.
El avión reactor que quiere Pérez presenta la ventaja de una mayor velocidad de vuelo; pero cuesta en el mercado (usado) alrededor de 1,8 millones de dólares, es decir casi 7 millones en pesos argentinos, al tipo de cambio actual. Sin embargo, informó que en Perú estaba disponible un avión que cuesta 400.000 dólares, que si bien es de alto techo, cuenta con menos "chiches" que otros en el mercado.
La empresa subcontratada en los años ’90 (la Weather Modification) tenía uno de estos aviones, un Lear Jet, además de tres turbo élice (Cheyenne). Sin embargo, en la adquisición de material durante la gestión de Laura Montero decidieron adquirir, en cambio, una serie de generadores terrestres para disparar contra las tormentas desde el Pedemonte.
Otra de las fuertes advertencias que lanzó el director de Contingencias Climáticas es la necesidad de prepararse ante la posibilidad de que este año las tormentas se acrecienten a causa del fenómeno del Niño. Sobre este punto, esta mañana, en radio Nihuil, Federico Norte negó los dichos señalando que no existe “evidencia científica” sobre el daño del fenómeno ni su ocurrencia, aunque medios internacionales ya anticiparon la presencia del fenómeno en el próximo verano.
