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Entre el 8 y el 10 de Julio en L´Aquila Italia tuvo lugar la reunión del Grupo de los 8 (G8). El grupo de los superpoderosos. Esta reunión era esperada con gran expectativa dado que el año pasado en Japón se despidió con indiferencia ante la apremiante solicitud de gobiernos africanos y organismos internacionales de más ayuda pública para los países pobres, angustiados por la vertiginosa escalada de los precios de alimentos básicos.
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La ONU solicitó al G-8 que ayude a evitar recortes en el gasto de países pobres El organismo señaló que la actual crisis económica global amenaza con desmoronar las economías de los países menos desarrollados.
La ONU cree que la intensa crisis económica empujará el hambre extrema a 100 millones de personas más este año, hasta superar los 1.000 millones de afectados. O lo que es lo mismo, una de cada seis personas en el mundo.
El director de la Campaña del Milenio de Naciones Unidas, Salil Shetty, advirtió en un comunicado de prensa que los Gobiernos de numerosos países asiáticos y africanos no tendrán más remedio que recortar su gasto social a causa de la grave situación de la economía y el sistema financiero internacional.
"Cuando los líderes mundiales incumplen una promesa, es un pecado. Pero cuando los Gobiernos incumplen una promesa a los más pobres del planeta, es casi un crimen", apuntó Shetty.
Resaltó que si los líderes de las naciones más ricas han encontrado 18 billones de dólares para rescatar el sistema financiero, una cifra nueve veces superior a lo gastado en ayuda en 49 años, con voluntad política pueden movilizar mayores recursos para los más pobres.
Según la ONG Save the Children, más de nueve millones de niños y niñas menores de cinco años mueren anualmente.
La agenda fue intensa y entre los puntos centrales estaba la crisis económica global y su efecto sobre los países más pobres, el calentamiento global y el apoyo a los países africanos para el abastecimiento de agua y condiciones sanitarias.
Uno de los acuerdos a los que se arribó a último momento fue que los líderes de 49 estados y los jerarcas de organizaciones internacionales unirían esfuerzos para la erradicación del hambre en el mundo. Se comprometieron a movilizar 20 mil millones de dólares durante tres años.
Paralelo a la reunión del G8 se llevó a cabo la reunión del Junior 8 en dónde 53 jóvenes, activistas sociales, de todo el mundo discutirían cómo mejorar la vida de los jóvenes del mundo promoviendo acciones e ideas tras sus debates.
Ahora bien, ¿qué fue los que nos informaron los medios de tan importante evento? ¿Cuál fue la noticia que recorrió el mundo? La famosa foto en donde aparece Mayara Tavares, una jovencita representante de Brasil de espaldas, y los poderosos presidentes Barack Obama y Nicolás Sarkozy aparentemente mirándole el trasero. Ese fue el gran impacto mundial del la reunión del G8.
El Presidente de EEUU es quien mira a una muchacha del Junior 8 mientras Sarkozy sonríe. Escrutando la instantánea de una chica brasileña y dos presidentes en el G8 ¿Está Barack Obama tomando lecciones con Berlusconi? Barack Obama y Nicolás Sarkozy Oh Lá Lá El Presidente de EEUU capturado examinando la cola de una delegada (bum) El puede ser el más poderoso hombre del mundo pero esto a Barack Obama no lo hace inmune a un bello culo.
Incluso hubo sagaces periodistas que emparentaron el episodio de la foto con Watergate llamándolo ’O-bum-a-gate’.
Inmediatamente apareció en ABC News el video que – ¡Gracias a Dios!- dejaba claro que en realidad Obama no le miraba la cola a Mayara sino que ayudaba a otra jovencita a descender por la escalera. Su actitud era la de “Watch your step”. ¡La moral del mundo quedó a salvo! No fue tan claro el caso de Sarkozy, según las interpretaciones del famoso video que llevaron varios días de radio y televisión más varios metros cuadrados de papel impreso.
Su nombre es Mayara o Mayora Tavares, su edad 16 o 17 años. No hay mucho acuerdo en su nombre o edad pero sí sobre su belleza. La joven brasileña asistió al Junior 8. Mayara vive en una favela de Río de Janeiro, heredó de su abuela y de su padre la pasión por involucrarse en actividades sociales. Es una militante social. Ha sido una activista en la lucha por la vigencia de los derechos de los niños, niñas y adolescentes de su comunidad. Últimamente trabajó como investigadora entrevistando a niños y adolescentes de las favelas de Río, explorando sus vidas y como los golpea su entorno lleno de vulnerabilidades. A propósito de este trabajo pasa a formar parte de una iniciativa que UNICEF desarrolla en Brasil en las comunidades más pobres para potenciar su desarrollo. También es miembro del Foro de Jóvenes de su Municipalidad. En definitiva una joven comprometida con su realidad, su comunidad, una militante.
Pero nada de esto importó. Ni nos enteramos de las conclusiones y propuestas que hicieron esos 53 jóvenes, no sabemos qué opinó Mayara ni ningún otro. Desaparecieron mágicamente las 100 millones de personas que la crisis económica global empujará al hambre extrema, desaparecieron los 9 millones de niños y niñas menores de cinco años que mueren anualmente. Incluso hubo quienes especularon que el atuendo de Mayara no era digno del evento y que por lo tanto provocó la enojosa situación que puso en tela de juicio a tan poderosos señores.
¿Hasta dónde llegará la frivolidad de los fabricantes de escándalos? ¿Llegará el día en que nosotros -los espectadores - recuperaremos la dignidad y nos negaremos a consumir tanta basura?
Yo aliento a la Mayaras del mundo, jóvenes y bellas, que en lugar de optar por el camino de la superficialidad y el hedonismo militan por un mundo mejor para sus semejantes.
“No está mal ser bella; lo que está mal es la obligación de serlo” Susan Sontag (1933-2004) Novelista y ensayista estadounidense.
Fuente: Daisy Tourné