La Asamblea Extraordinaria de la Organización de Estados Americanos (OEA) debatía esta noche la suspensión de Honduras como miembro del organismo, tras el informe realizado por la el secretario general del organismo, José Miguel Insulza.
El canciller argentino, Jorge Taiana, propuso un pase a cuarto intermedio para que trabajen los equipos técnicos en la redacción de la resolución.
En el recinto se encuentra presente, además de la presidenta Crsitina Fernández de Kirchner, el depuesto mandatario hondureño Manuel Zelaya, cuya restitución en el poder exige el organismo continental.
La Asamblea General de la Organización de Estados Americanos (OEA) deliberaba esta noche en su sede de Washington para resolver la expulsión de Honduras tras el informe de su titular José Miguel Insulza quien pidió "la aplicación del artículo 21" de la Organización.
El titular de la OEA presentó su informe y aseguró que "no existe de parte del gobierno de facto ni de la Corte Suprema de Justicia hondureña ninguna disposición a modificar la conducta asumida" por lo que pide "la aplicación del artículo" 21 para suspender al país que rompió la institucionalidad.
La asamblea cuenta con la presencia de la presidenta argentina, Cristina Fernández de Kirchner, y del depuesto mandatario hondureño, Manuel Zelaya, quien anunció su decisión de viajar mañana a Tegucigalpa junto con una delegación que podrían integrar la propia Cristina y el jefe del Estado ecuatoriano, Rafael Correa.
Tras el informe de Insulza, el canciller argentino Jorge Taiana, que preside la Asamblea, pidió pasar a un cuarto intermedio para que "trabajen los equipos técnicos para la redacción de la resolución".
La OEA se encamina así a decidir la expulsión de Honduras -medida que no toma desde hace 47 años, cuando en 1962 echó a Cuba-, a pesar de que anoche la vicecanciller hondureña, Marta Lorena Alvarado, anunció en un inesperado mensaje televisivo la decisión del gobierno de facto que encabeza Roberto Micheletti de renunciar a integrar el organismo multilateral.
Insulza respondió ante esa decisión que no tiene efecto jurídico, ya que se trata de un gobierno -el de Micheletti- no reconocido por la organización.
La Asamblea General inició sus deliberaciones por la tarde (hora local) pero enseguida pasó a un cuarto intermedio a la espera de algunos presidentes y cancilleres de la región.
En las horas previas a la sesión de la OEA Zelaya decidió anunciar públicamente su decisión de viajar mañana a Tegucigalpa, a pesar de que el cardenal Oscar Andrés Rodríguez, obispo de Tegucigalpa y hombre fuerte de la Iglesia hondureña, le pidiera también en forma pública que desista de hacerlo para evitar un derramamiento de sangre.
"Un regreso al país en este momento podría desatar un baño de sangre", afirmó el prelado, quien aclaró que se lo pedía a su "amigo José Manuel Zelaya".
No obstante esta advertencia, Zelaya confirmó que mañana retornará al país con un grupo de mandatarios y pidió al pueblo que lo acompañe sin violencia, en una proclama difundida hoy por la cadena venezolana Telesur, recogida por ANSA.
"Nosotros nos vamos a presentar en el Aeropuerto Internacional de Honduras en Tegucigalpa con varios presidentes y miembros de comunidades internacionales (...), estaremos acompañándolos y abrazándolos para hacer valer lo que siempre hemos defendido, que
es la voluntad de Dios a través de la voluntad del pueblo", afirmó.
El presidente de Ecuador, Rafael Correa, dijo hoy en su programa semanal de radio y televisión que en cuanto Zelaya se lo pida está listo para acompañarlo en el regreso a su país previsto para mañana.