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Hace poco más de un año y medio, en Buenos Aires, el multioperador azul Juan Carlos ‘Chueco’ Mazzón analizaba una lista de nombres. Los miró, sopesó el equilibrio, y tachó sólo uno. Entonces, le devolvió el papel a su interlocutor para que lo traiga de regreso a Mendoza, junto al ‘mensaje’ político que ello implicaba.
Aquella lista era el primer gabinete de gobierno de Celso Alejandro Jaque. Y el nombre tachado, el del Secretario General de la Gobernación, Alejandro Cazabán. El mensaje, si llegó a destino, no fue tomado en cuenta. Cazabán integró el gabinete. Un año y medio después y luego de una derrota con magnitud de catástrofe, no son pocos los justicialistas que exigen su cabeza. Lo consideran responsable de responsables en la caída que el peronismo sufrió a manos del Frente Cívico el último domingo. Mucho de eso se verá esta noche, cuando los intendentes peronistas le reclamen al gobernador por la mala gestión, y el arrastre hacia el abismo que les significó en sus propios territorios. Entre ellos habrá dos voces fuertes. El guaymallino Alejandro Abraham, que viene de ser sorprendido por un aluvión de votos en su propia casa, pedirá una sangría importante. Quiere que se vayan todos. Y Omar Félix, exigirá que el ministro de Salud Sergio Saracco se vaya ya mismo.
La permanencia de Cazabán en el gabinete será uno de los motivos de fricción a la hora de formar el nuevo equipo de trabajo de Jaque. Y pondrá a prueba el sistema de lealtades del gobernador. ¿Será fiel a la amistad personal con Cazabán, y al empresario Omar Alvarez, hoy único sostén político-económico del Secretario? ¿O lo será a los intendentes furiosos que pedirán cabezas? ¿Escuchará realmente el resultado de las urnas, como dijo? ¿O seguirá en su persistente autismo político?
Hay más funcionarios de primera línea que ya sacaron su boleto de salida: Algunos por su gestión desastrosa, y otros porque no tienen respaldo político, ni técnico, dentro de sus propios equipos, ni consenso hacia fuera del gobierno. Los primeros en irse, de acuerdo a las fuentes consultadas, serían Sergio Saracco (Salud), Guillermo Migliozzi (Producción), Iris Lima (Educación), Silvia Ruggeri (Desarrollo Social), Guillermo Carmona (Secretario de Ambiente), más tarde, lo harían Adrián Cerroni (Hacienda, uno de los que se quiere irse desde hace algún tiempo) y Luis Bhöm. Es una incógnita que pasará con Francisco ‘Paco’ Pérez, un hombre de fluido contacto con la gente de Julio De Vido.
De todos modos, habrá antes de cualquier movimiento un “tiempo de reflexión”, nuevo término que se pondrá de moda en la política local. En esos días especiales, Jaque pensará qué hacer. Mientras tanto, el gobernador irá tomando contacto directo con cada uno de los hombres de su gobierno. Con algunos -muy pocos- ya lo hizo. Se sabe, por ejemplo, que el ministro de seguridad Carlos Ciurca no se va, aunque el contenido de esa conversación matinal en el after day de las elecciones no ha trascendido.
El Ministro Mario Adaro, quien hoy pasó una mañana ‘de gestión’ firmando decretos, acomodando papeles y recibiendo intendentes -por las dudas-, sería otro de los que se queda, o que por lo menos tiene cierto consenso para hacerlo. Como ministro político del gabinete es uno de los responsables de la derrota, aunque no se le puede achacar semejante resultado.
La pregunta es… ¿Alcanza el cambio estético de un gabinete para dar señales a la sociedad?
No, de ninguna manera. Además, hay que dar muestras concretas de apertura, convocar al diálogo político y social sobre temas concretos -y urgentes- de la provincia y de la calidad de vida de los mendocinos. Y generar condiciones de “gobernabilidad”, otra palabra de nuestro rico castellano que se oirá y escribirá mucho hasta 2011.
Los que conocen los repliegues internos de este poder complejo y cerrado, hasta ahora, dicen que la gobernabilidad futura se apoyará en dos pilares: uno, la fuerza que el oficialismo mantendrá aún después de mayo en la Legislatura Provincial. Y el otro no figuraba ni en las más horrendas pesadillas de Jaque: el propio Julio Cobos.
Este equilibrio se instrumentará a través de un fluido diálogo entre los interlocutores del gobierno, y el intendente de Godoy Cruz, Alfredo Cornejo, principal operador y “hombre fuerte” del cobismo, la única persona a quien en realidad temen en el PJ, además del propio Cobos, claro.
Esto no significa que repentinamente Jaque se volverá generoso y abrirá el gabinete y la Casa de Gobierno a los hombres del Frente Cívico, sino que los temas importantes serán acordados, por lo menos, con la oposición.
La política de apertura que –dicen los jaquistas- el propio gobernador va a impulsar, incluiría mesas de diálogo paralelas con los intendentes, sectores empresarios, sindicales, políticos y de la producción. Habrá que ver si esto se cristaliza, y en ese caso, qué utilidad prestará a la solución de los problemas mendocinos.
Las precauciones por el nuevo gabinete
Con la derrota aun fresca y sin que Jaque se haya sentado a sacar cuentas por lo menos con los intendentes peronistas, y con aquellos dirigentes que se van a ubicar en la nueva “mesa” de decisiones del oficialismo, es prematuro hablar de los futuros nombres del gobierno. Sí es casi obvio quiénes se van, como ya hemos descripto.
Sin embargo, habrá que esperar para develar el misterio. Por lo pronto, lo deseable es que el próximo gabinete sea idóneo, por lo menos, y que sus miembros no resulten, como algunos casos del equipo actual, absolutamente permeables a intereses particulares, privados, que por regla general van en dirección contraria a los del común de la población.