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Cada visita de la Presidenta Cristina Fernández de Kirchner a Mendoza deja siempre tela para cortar. Y esta nueva ocasión también ofreció, a un mes de las elecciones, la sintonía que Mendoza tiene respecto de la Nación. Aquí, algunos detalles que pudieron observarse entre los asistentes al Centro de Congresos y Exposiciones de San Rafael.
Huésped de Honor. Ella ya perdió la cuenta. ¿Serán tres o cuatro veces las que ha visitado Mendoza? También Cristina debe haber perdido la cantidad de veces que fue nombrada por este gobierno Huésped de Honor. En esta nueva visita, primero el intendente Omar Félix y luego el gobernador Celso Jaque le entregaron esa distinción. Precisamente, Félix fue -entre los bendecidos por el la gestión nacional- uno de los más agradecidos y no reparó en elogios. No en vano el candidato a diputado nacional espera fondos por 15 millones de pesos para iniciar las obras de la nueva terminal de San Rafael.

Top. Tan agradecido estaba el intendente de San Rafael que, al terminar el discurso con el que se abrió el acto, le hizo entrega a la presidenta de una copa de vino -con la inscripción "Municipalidad de San Rafael-. Y aunque sabido es que la Presidenta prefiere el agua mineral, Félix también le ofreció una caja con vino tinto de la línea top de la reconocida bodega sanrafaelina Bianchi. El más que delicioso presente fue donado por el propio Valentín Bianchi, que estuvo presente en el Centro de Congresos y Exposciones acompañado de su hija Silvia. Jaque no quiso ser menos: le regaló una caja de ciruelas desecadas. Desde el público, Cristina también recibió rosarios y muchas cajas envueltas en papel.

Riojano madrugador. Fue en sorna y el comentario resultó aplaudido por todos. Sin embargo, algo de rigor histórico debe tener. "Por primera vez, los riojanos llegamos primero. Hoy, ustedes están firmando y nosotros inaugurando". El comentario sobre la particular velocidad de los riojanos arrancó aplausos y risas y partió, nada más, nada menos, del propio gobernador de aquella provincia, Luis Beder Herrera. El mandatario hacía referencia así a las obras que Cristina también inauguró por videoconferencia -como lo hizo el año pasado con el gasoducto Beazley-La Dormida- de la línea eléctrica Recreo-La Rioja.

La sombra de Cristina. Activo, protagónico, dinámico, como en marzo pasado cuando se hizo cargo de dirigir el Carrusel. Esta fue la impronta que tuvo Celso Jaque. Al parecer, las visitas de Cristina le imponen otra dinámica al malargüino. Y, junto a Félix, fueron la sombra de la Presidenta. Desde la bienvenida que ambos mandatarios dieron en el aeropuerto local hasta que partió. No se separaron en ningún momento y hasta podrían haber recibido algún codazo de la custodia presidencial que tuvo a maltraer a los periodistas que intentaron, en vano, acercarle grabadores y micrófonos.

Cuestión de género. Aunque parezca extraño en tiempos de campaña y con las aguas ya divididas, el diputado nacional Enrique Thomas salió a defender a Cristina. El justicialista pero aliado cobista criticó y repudió los exabruptos del cordobés Luis Juez en su trato hacia la presidenta, junto a otros legisladores nacionales. Cristina también aludió a los desconsiderados epítetos que el ex intendente de Córdoba le propinó. Fue en el único momento durante el acto en que se rompió el protocolo. Desde atrás del salón, un hombre vociferó: "¡Aguante Cristina!". A lo que la Presidenta respondió, fuera ya de la línea de su discurso: "Por supuesto, las mujeres tenemos todo el aguante", y deslizó un comentario sobre la violencia de género.

Banderas. Había de todos los tamaños. Pequeñas y portátiles, empuñadas por el común de la gente, sobre todo aquellos celestes y blancas. Pero también aquellas que fueron colocadas con anticipación a la llegada de Cristina para "copar la parada" y que podían verse desde lejos. Estas últimas fueron las del CEC y la de la Juventud Peronista. Pero sin dudas la que llamó la mayor atención fue una bandera de color naranja. ¿A quién pertenecía? A Victoria Gómez de Erice, la radical que apoya al kirchnerismo en la provincia.

Frialdad y calidez. La gente merece un reconocimiento aparte. Porque se bancaron por varias horas la espera de la presidenta. Algunos se apersonaron en el aeropuerto y la vieron bajar del avión. Luego de ser recibida por Jaque, Félix, Bermejo y Gioja -el gobernador de San Juan- Cristina se dirigió a la tela metálica y saludó a los sanrafaelinos. El transcurso en traffic duró 15 minutos desde el aeropuerto al Centro de Congresos y Exposiciones, porque Cristina se dio el lujo de saludar por la ventanilla del transporte. Y, al término del acto, también saludó a los ciudadanos que se habían acercado. Si bien no faltaron funcionarios que aplaudieron a rabiar, esta vez no se notó la presencia de los aplaudidores organizados por el diligente Mariano Maure, líder del MUP. A los que pudieron escucharla, Cristina les dijo: "Quiero ser la presidenta de la igualdad y las oportunidades", mientras nombraba los carteles de los distritos de San Rafael.

Compañero. Todos los caciques justicialistas estaban en su plenitud. Situados detrás de la mesa encabezada por la mandataria nacional y los gobernadores, los intendentes justicialistas ocuparon un lugar privilegiado y sus rostros cada tanto podían verse como telón de fondo en la transmisión en directo de Canal 7. Pero hubo uno que llamó particularmente la atención, aunque a esta altura suele ser no tanto un agregado sino un agradecido participante. Se trataba de Omar Parisi, el intendente de Luján. Era el único demócrata presente en el Centro de Congresos y Exposciones. Ayer, Jaque y Parisi compartieron una mañana de inauguraciones en la tierra del Malbec.

Atento. Otro de los empresarios sureños que se dio cita fue Omar Alvarez, dueño de varios medios de comunicación y de empresas energéticas. El poderoso empresario estuvo muy atento con los funcionarios del gabinete provincial. Incluso, algunos curiosos -y, cuando no, malintencionados- se preguntaron por qué Cristina había decidido viajar a Mendoza no en el Tango 01 de la presidencia, sino en un Lear Jet. "¿Habría sido otra de las atenciones de Alvarez?", comentaron algunos presentes.
No Cobos. Nulo contacto pudieron tener los periodistas acreditados en el acto con Cristina, salvo la oficialista LV 4 de San Rafael. El único momento fue cuando los corresponsales pudieron preguntarle su opinión sobre la tierra de Julio Cobos. "He venido a la tierra de todos los mendocinos a traer obras", respondió escueta y rápidamente Cristina. Y cuando se le insistió sobre la figura del vicepresidente, esbozó una media sonrisa, dio media vuelta y partió con la comitiva.