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Los dos máximos responsables del hospital de Mendoza que está a cargo de atender los casos de gripe A que se detecten aquí, abandonaron sus cargos hace unos días luego de que el ministerio de Salud les negara más recursos y por no poder hacer frente a “una situación que no estaba cumpliendo con las normativas epidemiológicas que corresponde”, según denunció uno de ellos.
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Desde el ministerio de Salud confirmaron los alejamientos que ya habían sido adelantados de manera escueta por un comunicado difundido el mismo día en que Carubín y Vargas dieron el portazo.
Pedro Masman, subsecretario de Gestión Sanitaria, ratificó lo sucedido con las autoridades del Lencinas aunque buscó darle un argumento distinto a lo expresado por Carubín y Vargas.
Para el funcionario, las salidas de los médicos en el medio de una alerta por la gripe A se efectuaron para “cambiar el ritmo de la gestión” y desestimó que se haya generado por un reclamo concreto de mayor presupuesto que evite que el Lencinas no pueda hacer frente a la tarea que se le encomendó.
Una versión que no coincide con la denuncia de Vargas. “No teníamos un apoyo lo suficientemente importante del ministerio. Teníamos que armar el plan de contingencias por la gripe A. Esos planes de contingencia suponen una cantidad de dinero. Para hacerlo hace falta un poco de plata, no mucha, para armar todo eso, y una guardia doble con refuerzos de médicos porque nosotros en el hospital tenemos un solo médico de guardia”, explicó a MDZ.
Cuando él y Carubín plantearon que necesitaban financiamiento, la respuesta fue concreta: “No hay plata”.
“Desde mi punto de vista no se puede hacer un plan de contingencia si no se invierte algo de dinero. No me quise hacer responsable yo de una situación que no estaba cumpliendo con las normativas epidemiológicas que corresponde”, denunció el profesional que se fue.
Escuchá cómo lo cuenta y la forma en que el ministro de Salud, Sergio Saracco, les dice: “Es una lástima”.
Las renuncias de los médicos se dieron justo unos días antes de que el ingreso de un posible infectado con gripe A procedente de Chile, desatara un escándalo entre vecinos de Godoy Cruz y la Policía. Y la refriega se produjo, precisamente por el temor de algunos de que en el Lencinas no se alcance a contener una posible expansión de la enfermedad en las zonas cercanas.
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Ese hecho, sucedido en la noche del jueves, dio la vuelta al mundo y tuvo ribetes tanto xenófobos como políticos. Con algunos elementos en la mano, el Gobierno deslizó que hubo agitadores con bombas molotov que promovieron los incidentes.
Pero más allá de que esto pueda ser verdad, no menos cierto es que con la salida de Vargas y Carubín, el ministerio de Salud dio muestras de desmanejo en esta delicada situación.
Algo similar a la que denuncian los camioneros de Mendoza en las últimas horas. A través de una nota que le enviaron al ministro de Salud, Sergio Saraco, los transportistas de carga le advirtieron a Celso Jaque la falta de controles a los choferes en la zona de frontera, luego de que en el vecino país se detectaran casos autóctonos de influenza A.
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Vargas opina distinto. “Lima no conoce el hospital”, sentencia.
Enrique Carubín optó por eludir la polémica. Aunque dejó en claro por qué se fue. “Uno espera prudencialmente que se concreten cosas y no se han concretado. Uno lleva muchos años y a veces las cosas no se dan como se esperaba. Eso crea inconvenientes. He decidido dar un paso al costado por esas circunstancias”, explicó.
“Vargas y Carubín son planta del hospital, siguen trabajando en la gestión, con nosotros, colaborando. El trabajo que habían hecho ellos estaba bien. No hay problemas mayores con el hospital de ningún tipo. Siempre hay cambios en directores de hospitales y coordinadores de área. Simplemente responde a cambiar el ritmo de la gestión”, justificó Masman a los cambios.
Lo hizo de esta manera cuando fue consultado por MDZ.
De esa respuesta surgen al menos dos interrogantes. Si “el trabajo de los médicos estaba bien” ¿Para qué cambiar la conducción del hospital justo en medio de la posibilidad cercana de que se llegue a comprobar algún caso concreto de gripe porcina en Mendoza?
Y la otra: si Vargas y Carubín “siguen colaborando con nosotros” ¿Por qué justo al mismo tiempo en que un paciente está internado en el Lencinas sospechado de padecer la gripa A estos dos médicos comenzaron una licencia luego de que renunciaran?
Vargas trabajó diez años en ese hospital. Carubín, bastante más. El ex director ejecutivo se lleva 28 años en el Lencinas. Una experiencia que el servicio de salud de Mendoza está desperdiciando a las puertas de una posible situación crítica.
Así está el Lencinas
Cuando a mediados de abril explotó la gripe porcina, MDZ recorrió una de las habitaciones destinadas a los posibles infectados que lleguen a Mendoza. Y se encontró con esto:
El problema que generó la renuncia de los directores del hospital no se manifiesta como de extrema gravedad. El Lencinas maneja un presupuesto que no supera los $ 4 millones anuales y el planteo de Vargas y Carubín estuvo centrado en algunas cosas concretas.
Los médicos reclamaron fundamentalmente un refuerzo en la guardia del hospital, hoy a cargo de un solo profesional.
En líneas generales, el reclamo terminaría por aumentar en dieciocho personas (8 médicos y 10 enfermeros) la planta de personal y por pagar algunas recargas horarias y jefaturas de servicios.
Un pedido exiguo si se tiene en cuenta de qué manera se manejan los cargos en el Estado. En 2008 se crearon en Mendoza 2549 cargos y los estatales son más de 82.000. Muchos de esos puestos fueron designados a dedo y para pagar favores políticos.
Además la ayuda solicitada pasó por “acelerar” un puñado de licitaciones que servirán para mejorar la estructura de un hospital de casi 90 años y al que gobierno tras gobierno dejó abandonado a su suerte.
El Lencinas necesita arreglar su depósito de mantenimiento, los techos están “emparchados” porque en su mayoría se llueven, precisa de una nueva cisterna de 200 mil litros y tiene que cambiar sí o sí su instalación eléctrica interna y externa. En el hospital que atiende a los posibles casos de gripe A de Mendoza, un disyuntor es un elemento de última tecnología que casi no existe.
Este lunes lee en MDZ las denuncias del jefe de Guardia del Hospital Central sobre el estado del centro asistencial más importante de Mendoza.