|
|
Después de 30 años de trabajo, la escuela Padre “Macuca” Llorens ha logrado un nivel de excelencia que mereció el premio Domingo Faustino Sarmiento otorgado por el Senado de la Nación y que por primera vez se entregó a una escuela mendocina.
Ubicada en el barrio San Martín, en Capital, tiene un nivel de repitencia del 0,5 %, mientras que la media provincial en octavo año es del 19% en escuelas públicas y cercana al 8% en privadas.
El colegio Padre Llorens, donde no hay timbres y cada chico es responsable de su educación desde la sala de cuatro años, basa su trabajo en un método de instrucción personalizada y comunitaria que ha dado resultados inéditos en la provincia. Al frente del proyecto están María Fernández de Ruiz Ruiz y Luis Ruiz Ruiz, dos educadores que llegaron cuando la zona era apenas un basural poblado de analfabetos.
“Trabajamos con cada uno de los chicos porque estamos seguros, y la experiencia lo demuestra, que si los chicos tienen la estimulación adecuada y las condiciones necesarias para poder aprender, aprenden”, comenta María.
![]() |
Desde la Dirección General de Escuelas reconocen el éxito absoluto del proyecto que integra a las familias y sus hijos en un mismo ámbito y que da resultados pedagógicos inéditos en Mendoza. En nuestra provincia sólo 4 de cada 10 estudiantes pueden terminar el nivel medio.
“Tenemos una gran asistencia de padres porque cuando una persona sabe que se espera algo de ella esa persona lo da. Partimos desde las posibilidades y las dificultades del otro”, señala.
Según se informó, en la primaria ya los chicos son tratados como sujetos responsables de su educación, no forman fila, hay un margen de entrada desde las 7,50 a las 8,15, las maestras a las 7,50 están en el aula; los alumnos dejan en un casillero su tarjeta de asistencia, nadie pierde tiempo en pasar lista, hay un responsable de asistencia entre los alumnos y se ponen a trabajar en base a la programación que ya conocen.
![]() |