Esta mañana, dos sujetos armados ingresaron a una vivienda ubicada en calle Benielli, entre Paraná y Moldes, de la Sexta Sección. Los ladrones aprovecharon que el portón estaba abierto para reducir a la empleada y encerrarla junto al perro. Después de desvalijar la casa, hicieron un descanso para tomar ron de una botella.
El hecho se produjo antes de las 10.30 cuando la empleada se encontraba limpiando en la vereda. Tenía la puerta y el portón abiertos pero como vio a dos individuos sospechosos que venían desde calle Moldes, ingresó a la casa y cerró la puerta. Sin embargo, cuando llegó al otro acceso, la sorprendieron los jóvenes –que no superarían los 20años de edad- y la amenazaron con un arma.
Los ladrones llevaron a la empleada, que presta servicios domésticos desde hace un año en este domiclio, y la encerraron a una habitación. Allí también entraron al perro de la familia, un ovejero alemán, que habría ladrado bastante ante los desconocidos. Con las molestias reducidas, los delincuentes comenzaron a “trabajar” por más de una hora.
“Se llevaron una PC de escritorio completa que tenía hasta la impresora multifuncional, una notebook, un equipo de música, un home con el DVD, entre otros electrodomésticos”, contó a MDZ el hijo de la propietaria. Mientras que su madre relató a los investigadores que también se llevaron “las joyas que nunca las tengo acá pero el fin de semana las usé porque tuve una fiesta” y agregó que “todo lo guardaron en dos valijas grandes que tampoco están”.
Al parecer, los ladrones contaban con datos muy precisos ya que llegaron también hasta un escondite donde la familia guardaba los ahorros, entre los que se contaba dólares y euros. La cantidad no fue aún precisada. Según constataron los efectivos policiales, el plasma –que había sido movido de su lugar original- les habría resultado muy pesado a los ladrones para el traslado.
El asalto fue advertido por el empleado de una empresa de desinfección que tenía que ir a realizar un trabajo en la coqueta casa. Según relató el hijo de la dueña, “el hombre encontró la puerta abierta y como no salía nadie. Entró y llegó hasta el dormitorio donde estaba la empleada, quien nos llamó para avisar lo que había pasado”.
Al hacerse presente los móviles policiales, los vecinos acudieron a la casa y afirmaron no ver nada extraño. Incluso, una mujer que vive enfrente contó que había salido a las 11 y no notó nada anormal, tampoco vio algún auto desconocido estacionado por allí.
Los investigadores se acercaron a preguntar a unos vecinos que se han mudado recientemente a una casa ubicada sobre Paraná, a unos 50 metros de la vivienda asaltada. Según habría contado la víctima, ella recordó haber visto que estaba abierto el portón de ese domicilio y que estaba entrando y saliendo gente; por lo que serían los únicos que podrían haber observado el arribo de los ladrones o ver cuando sacaban el magro botín.
Sin embargo, lo más anecdótico fue lo que encontraron en la mesa ratona de living: una botella de ron casi vacía. Al parecer, la ardua jornada laboral de los delincuentes los obligó a un descanso o quizás, hasta el momento, el exitoso atraco ameritaba festejar el triunfo: mientras la empleada estaba maniatada, los ladrones estaban tomando del pico de la botella la bebida blanca.
Ya habían sido víctimas de un roboEl hijo de la propietaria de la casa asaltada contó que “hace cuatro meses abrieron las rejas, entraron por la ventana y salieron con electrodomésticos por la puertas”. Según contó el joven, en aquella oportunidad
los ladrones que habían forzado las rejas en plena mañana vaciaron el living de la casa, aprovechando que no había nadie, sólo el fiel perro que ladró sin parar; por lo que se estima que los sujetos desistieron de avanzar en otros rincones de la vivienda.
Los sujetos se alzaron con un televisor y otros electrodomésticos que sacaron por la puerta de la casa, ésa misma que hoy alcanzó a cerrar la empleada. Ante estos hechos, MDZ preguntó si la familia sospechaba de alguien, el hombre sólo contestó: “No, porque es feo sospechar”.