El gigante agroindustrial estadounidense Monsanto demandó al Estado alemán por la prohibición de cultivos de maíz transgénico dispuesta la semana pasada por el gobierno de Berlín. Pidió a la justicia un trámite acelerado y espera que la prohibición sea revocada a tiempo para poder comenzar la plantación de las semillas MON 810 en mayo.
El gigante agroindustrial estadounidense Monsanto demandó al Estado alemán por la prohibición de cultivos de maíz transgénico dispuesta la semana pasada por el gobierno de Berlín.
Un portavoz de la empresa en Alemania dijo que se pidió a la justicia un trámite acelerado de urgencia y espera que la prohibición sea revocada a tiempo para poder comenzar la plantación de las semillas MON 810 en mayo, tal como estaba previsto.
La ministra de Asuntos Agropecuarios y de Defensa del Consumidor, Ilse Aigner, había dispuesto hace una semana unirse a un grupo de países europeos que prohíben el cultivo de maíz transgénico por temor a los riesgos que pueda encerrar para el medio ambiente y la salud humana.
La prohibición no tiene sin embargo consenso en el gobierno, ya que la ministra de Ciencia e Investigaciones, Annette Schavan, ve en la agricultura transgénica un gran potencial de futuro.
Schavan anunció hoy que convocará para el 20 de mayo a una mesa redonda con todas las partes involucradas -productores, investigadores, científicos y empresas, pero también las iglesias y organizaciones no gubernamentales- para analizar el futuro de los productos transgénicos.
El maíz transgénico Mon 810, que en Estados Unidos se comercializa con el nombre YieldGard, fue alterado en su estructura genética para producir una proteína como insecticida y así repeler algunos insectos lepidópteros.
Organizaciones ambientalistas temen que el cultivo del maíz modificado genéticamente pueda tener un grave impacto en el medio ambiente, como generar resistencia en los insectos y afectar de forma negativa al organismo humano.