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“Algo le puedo asegurar: en los últimos dos años, en Mendoza, en nuestros procedimientos hemos encontrado tres o cuatro veces más cocaína. Antes más o menos sabíamos dónde vivían los dealers (vendedores), ahora es imposible conocerlos a todos. Donde antes había un vendedor por manzana, ahora hay cuatro o cinco”.
Sergio Yanzón, jefe de Toxicomanía de Mendoza.
“En los últimos años la mayoría de los países de América del Sur han venido informando del abuso creciente de cocaína, lo que podría ser un efecto indirecto del narcotráfico que impera en la región. Varios países de la región meridional de América del Sur que anteriormente eran utilizados como zonas de tránsito por los narcotraficantes se han venido utilizando más y más para la elaboración de drogas. Eso ha dado lugar al aumento de la oferta de derivados semirrefinados de la cocaína de muy bajo costo, por ejemplo, cocaína base y pasta de coca (paco), en los mercados locales”.
Informe anual, Centro de Información Internacional de la ONU, 19 de febrero de 2009.
A modo de introducción
No se puede hablar de drogas si no se reconoce en ellas una dualidad que las constituye. Son enfermedad y cura, cárcel y libertad, horror y belleza, negocio y sabiduría, vida y muerte, soledad y soledad. Si no partimos de la base de que, desde tiempos ancestrales, las drogas son parte constitutiva de nuestra naturaleza, poco conoceremos al respecto sobre ellas. Si no suponemos que han acompañado con luces y sombras la historia del hombre desde sus orígenes, nos estaríamos mintiendo. Si nos quedamos en el mero discurso condenatorio, no entenderemos por qué decenas de millones de personas en el mundo las consumen, transformando a esta industria en una de las más lucrativas de la historia humana. Por último, si no estamos dispuestos a ponernos en el lugar del otro, el que, dueño de su decisión, las compra, las planta, las sufre, las disfruta, las promueve y hasta las levanta como bandera, poco, nada avanzaremos cuando nuestro objetivo sea liberar a aquellos que las padecen, especialmente a los niños y a los que sufren por ellas.
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2) Precios: de $10 a $20, el gramo en los sectores más carenciados, “y cortada con geniol, aspirina, qué sé yo… hasta con jabón de lavar”. Las clases más favorecidas pagan de $50 a $100 por un gramo de buena calidad.
3) Precios internacionales: un kilo de cocaína en Bolivia, $2.000. Un kilo de cocaína en Mendoza, $12.000. En Europa, “cinco veces más, pero tiene que ser buena”. (En Mendoza, un kilo de marihuana puede costar arriba de los $1.000 y en Paraguay cuesta $100).
4) En Mendoza no se han detectado laboratorios o “cocinas”, como los hay en el norte del país y en provincia de Buenos Aires, especialmente. Aquí, la droga llega “lista para el consumo o para el corte”. Por lo mismo, no se han encontrado evidencias de consumo difundido de “paco” en Mendoza, una droga callejera baratísima ($1 la dosis), que se obtiene mezclando los residuos que deja la elaboración de la cocaína, con querosén, ácido sulfúrico, éter y otros productos. Debido a su exiguo precio, “exportarlo” no tiene propósito: “No tenemos constancia de la presencia de paco en Mendoza”, sentencia Yanzón.
5) Rutas: casi exclusivamente, la cocaína llega a Argentina desde Bolivia. Desde el norte también, llega la marihuana, pero especialmente desde Paraguay. La gran zona concentradora de drogas es el Gran Buenos Aires, desde allí, es distribuida a las provincias.

6) En cuanto a los modos de ingreso, en Mendoza, no hay actividad de aviones en vuelos clandestinos que trasladen drogas, pues la autonomía de vuelo de las máquinas no permite que lleguen hasta aquí desde Bolivia. Los dos recursos más utilizados son, en primer término, el ocultamiento en cargas lícitas de camiones que atraviesan el Corredor Internacional y, en segundo, en vehículos particulares y ómnibus.
7) Las actividades de narcotráfico en escala son realizadas por individuos con experiencia y con prontuario, “que hacen de este negocio su forma de vida”. Rara vez aparece en escena un “novato” o un desconocido encabezando una operación importante. En este negocio, narcotraficantes y policías se conocen desde hace décadas, con lo bueno y lo malo que esto acarrea.
8) Quienes realizan un primer contrabando menor de drogas exitoso, siempre lo intentan por segunda vez. Hay dos razones: algunos repiten por las ganancias y muchos otros porque quedan “pegados” con un narcotraficante mayor que pasa a decidir sobre la vida de la “mula” y de su propia familia. “Los que lo hacen una vez, quedan pegados a un pesado de verdad”, marca un policía de Toxicomanía.
9) Aquel que logra pasar su carga a Chile, allí cuatriplica su valor respecto de lo que puede obtener en Mendoza.
10) En verdad, los dealers que venden directamente al público no tiene una ganancia significativa. Quienes sí la tienen son aquellos que distribuyen a distribuidores y paradójicamente corren los menores riesgos. “Por eso el mayor énfasis investigativo policial y judicial está puesto en detectar a los peces gordos, sin descuidar aquellas denuncias de la gente a personas de su barrio que están vendiendo”, dice la Policía.
Mendoza, tierra del sol y cocaína
Sergio Yanzón, además de tomar el mate amargo, es jefe de Narcocriminalidad o, como se la conoce popularmente, Toxicomanía: “El trabajar en la calle nos da la idea de lo que está pasando. Yo te aseguro que hace dos años, de cada diez personas que detenías, una tenía cocaína y las otras marihuana. Ahora, de cada diez, tres o cuatro tiene cocaína. Es impresionante como ha aumentado el consumo de cocaína. Hay tres o cuatro veces más que hace dos años”, indica, con lo cual da por sentado que, ante sus ojos, el consumo de cocaína se ha triplicado o cuatriplicado en dos años en Mendoza.
“Ante la crisis, la venta de drogas en los barrios se ha transformado en una actividad comercial. Ahora, hay muchos puntos de venta en los barrios y es imposible tener un mapa de lo que está sucediendo. De cualquier manera, antes de detener a nadie, debemos tener las correspondientes pruebas para hacerlo y apuntamos en primer término a los grandes distribuidores y en segundo a los dealers”, explica Yanzón.
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“Llegamos a ellos de diversas maneras: investigando, a través de informantes, a partir de denuncias anónimas al teléfono 4233233, por procedimientos y hasta alguna vez consultado la web del mapa del delito. Y aclaro que nunca hacemos allanamientos por una simple denuncia de un particular a otro, sino que iniciamos una investigación para la obtención de pruebas”, explica.
Acerca de la vinculación de las drogas y el delito, Yanzón aclara que “en hechos en que violencia notamos gran presencia de alcohol y drogas como la cocaína. Por eso, en casos de homicidios y violaciones de inmediato se concretan los análisis”. No obstante, luego del caso del asesinato de Laura Abonassar, la policía comenzó a hacer más controles en sitios públicos como plazas y esquinas: “Es que se dijo que antes de cometer ese asesinato, los culpables habían estado drogándose en una plaza”, nos explican.
Preguntas indiscretas al jefe de “Toxi”
- Yanzón, ¿qué hay de cierto en eso de que los dealers más caros pagan semanalmente a comisarios para “trabajar” sin que los molesten?
- Esas cosas siempre se dicen, pero nosotros necesitamos tener pruebas de tales actividades. Nunca son claras esas denuncias y nosotros necesitamos reunir elementos probatorios. No podemos dejarnos llevar por simples rumores. Puede haber muchos llamados, denuncias y notas periodísticas, pero de ahí a probarlo hay muchísimo trecho y la justicia se basa en la presencia de pruebas.
- ¿Tienen policías infiltrados, por ejemplo, en el ambiente artístico?
- No, ¿para qué? Acá no hace falta infiltrar a nadie. Basta salir a la calle y trabajar como trabajamos para conocer qué pasa con las drogas en Mendoza. Aparte, nosotros sabemos distinguir entre una expresión artística y un delito. Y lo que nos interesa es que no se cometan delitos.
- ¿Es importante que los agentes de Toxicomanía se dejen el pelo largo y se vistan como roqueros desaliñados o chicos de barrio?
- Tenemos que vestirnos de acuerdo a los lugares donde trabajamos. Acá tengo a varios chicos muy jóvenes trabajando y ellos se visten como los chicos de su edad. Es importante que el aspecto físico se condiga con los lugares en que trabajan.
- ¿Los policías de Toxicomanía consumen o han consumido drogas para saber de qué se trata la tarea?
- No hace falta consumir drogas para hacer este trabajo.
Unos videos para reflexionar:
