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En las últimas semanas los medios, el poder político y la opinión pública nos encontramos enredados en una discusión sobre la seguridad personal. Por un lado, desde la televisión a los medios gráficos, desde la radio hasta las páginas en Internet, muestran cada día repetidos sucesos de violaciones a la seguridad. Días atrás la jueza Carmen Argibay Molina, sostuvo que la inseguridad se encuentra inflada por los mismos medios. El momento de furor: Susana Giménez apareció pidiendo la pena de muerte. La seguridad personal es un tema de alcance nacional.
Para los mendocinos esta problemática es conocida. El poder político, encargado de la administración del Estado, ha colocado al Ministerio de Seguridad como uno de los puntos sensibles para una gestión de gobierno y, recientemente, tuvimos una versión vernácula sobre la conflictiva relación entre medios y seguridad: cuando el actual ministro Ciurca ordenó a los medios restringir la información sobre los delitos cometidos en la provincia desde donde se generan las informaciones oficiales.
La pregunta es ¿los medios fogonean la “sensación de inseguridad”? Desde el OMM (Observatorio de Medios de Mendoza) y aunque no somos especialistas en seguridad, decidimos intervenir en este debate para intentar colaborar en la discusión pública sobre seguridad desde los medios. El dilema entonces es el de si los medios fogonean la sensación de inseguridad o si en realidad los medios sólo están “reflejando” la inseguridad.
Un estudio de la CLACSO sobre seguridad en América Latina nos puede brindar algunos términos orientadores sobre este problema. En primer lugar, la diferencia entre seguridad objetiva y seguridad subjetiva. El primer término se refiere a los datos concretos sobre los posibles atentados sobre la seguridad personal que tiene una persona. Estos datos se vinculan a diferentes razones: el género de la persona, su nivel socio-económico, el lugar en donde vive, las costumbres que desarrolla en su vida cotidiana, etc. Por ejemplo en América Latina, las zonas geográficas más inseguras son los barrios marginales asentados en las periferias de las ciudades. Esto también es válido para una parte del primer mundo. Es decir, que las personas que habitan en estos lugares son las que objetivamente se ven menos beneficiadas en seguridad. Los sectores medios y altos en comparación, objetivamente, gozan de un nivel muy superior en cuanto a seguridad se trata.
Por otra parte, la seguridad subjetiva es aquella en la que las personas se consideran a sí mismas potenciales víctimas de algún atentado en contra de su seguridad personal, más allá (y aún teniendo en cuenta) de sus condiciones objetivas. Por ejemplo, es muy probable que la mayoría de la población sienta que puede ser atacado brutalmente en su casa, en busca de dinero o cualquier otra cosa. Sin embargo, objetivamente estas posibilidades son mínimas en los sectores medios y altos. Estamos hablando de posibilidades no de garantías, lo cual no niega la probabilidad cierta de que ocurra, y de hecho sucede.
Pero ¿de qué depende entonces la seguridad subjetiva? ¿Cuáles son las herramientas que se nutre la población para sentirse víctima potencial del ataque a su seguridad personal? Es aquí donde los medios son responsables de esta subjetiva apreciación sobre la seguridad de la población. La respuesta no debe ofender ni molestar pues no existen muchos otros caminos explicativos donde encontrar el interés público en cuanto a opinión hablamos, congregado en un mismo espacio (simbólico). Son los medios de comunicación (las empresas de información y telecomunicaciones) quienes tienen la capacidad de concentrar el interés de la opinión pública en un puñado de temas, de los múltiples que tiene una comunidad. Pero que quede claro, esto no es un déficit del rol de la prensa, es uno de los objetivos que incluso la opinión pública delega en ellos. Se puede discutir sobre los criterios de selección adoptados por estas empresas, si son los más interesantes, útiles, o necesarios para la sociedad o no. Pero esto es otra discusión.
Es cierto también que los medios no “inventan” los temas a discutir en la opinión pública. Los criterios de selección-exclusión de los medios tienen algunas claves para interpretar la orientación de la subjetividad de una comunidad. Si bien tienen la capacidad de influir sobre el pensamiento de las personas, esto no es posible caprichosamente o a gusto de alguien en particular. El poder político, entre otros de los actores fundamentales de la vida pública, puede alterar esta selección de temas. Acá no nos referimos a los casos de “control de los medios” de forma directa en el caso de la censura por parte del Estado, sino a las estrategias comunicacionales del Estado en relación a sus políticas de gobierno, en sus estrategias de difusión pública de los actos de gobierno. Claro está que la prensa también requiere de informar sobre las consecuencias de estas acciones y es en este punto donde se genera el desencuentro entre gobierno y medios.
Veamos los contenidos provocados en los medios por las acciones (o inacciones) del gobierno, que son los que en la actualidad generaron el debate que anticipábamos al principio. Estos no son, ni pueden ser, controlados directamente por el poder político, pero son generados desde el poder político. Son estos contenidos “no deseados” por el gobierno los que se ponen en duda al tiempo de difundir las noticias. Sobre esto último quisiéramos recabar el último esfuerzo de atención al lector: recordemos que la actual gestión provincial centró su campaña electoral en publicitar, es decir exponer ante el juicio del público, el problema (y circunstancialmente las soluciones) sobre el tema de la seguridad personal. La mayoría de la sociedad mendocina creyó que este era el tema importante y además que se tenían las soluciones. En este caso, no fueron los medios quienes eligieron el tema de la seguridad para evaluar la actual gestión de gobierno provincial. Es el mismo poder político quien lo hizo, al momento de elegir una estrategia comunicacional para ser elegido, y diferenciado, de las demás opciones.
OMM (Observatorio de Medios de Mendoza)
Collado, Andrés 22.716.958
Hinrinchsen, Ana 16.993.603
Jara, Gabriela 29.875.610
Ortiz, Mariana 26.155.559