Las nubes que tanto amenazaron finalmente comenzaron a dejar caer las primeras gotas sobre la provincia, la suerte de garúa no duró más de 5 minutos. De igual manera el público respondió en gran número a última noche de la Fiesta Nacional de la Vendimia.
A diferencia de las jornadas anteriores el rock fue el género musical elegido para transitar el camino previo al primer cuadro.
Con el Frank Romero Day en un 90% se presentó un trío de malabaristas y acróbatas que arrancaron los primeros aplausos de la noche de lunes. Giros al por mayor y un espectáculo circense para comenzar a calentar el clima.
Las adyacencias dejaron como postal las ya clásicas colas de gente con canastos de mimbre y botellas con algo para hidratarse.
Los cuadros fueron pasando con los aplausos de un público en su mayoría mendocino. Familias enteras disfrutan de un espectáculo que luce muy aceitado. Muchos en las gradas comentan la precisión de los pasos y el sonido correcto de la banda sonora.
Como siempre los fuegos artificiales fueron el corolario perfecto para la despedida del elenco de Cosecha de Esperanza. La marcha de la Vendimia como música central y el público cantando casi a los gritos, de pie y sin dejar de chocar las palmas.
Los actores en el agua chapoteando y saludándose por todo un año de trabajo desmedido. Un cierre merecido para todas las personas que trabajaron en el espectáculo. Esta noche fueron los mendocinos los que aplaudieron, gritaron y se emocionaron.
Clima de fiesta, ante una propuesta joven que tendrá varias sorpresas. Antes de la música los locutores, Martín Lubowiecki y Carina Scandura sortearon entre los presentes una moto. El sorteo debió realizarse tres veces ante la ausencia de los poseedores de los números que salieron las dos primeras veces.
Como teloneros del Javier Calamaro y Kevin Johansen, se presentó un grupo de músicos locales con su obra Cosas de la Cuyania.