Una hermosa y festiva noche se vivió durante la repetición de "Cosecha de esperanza"en el Teatro Griego Frank Romero Day. La puesta pergeñada por Walter Neira fue nuevamente disfrutada por un multitudinario público. No corrió la misma suerte, "Ese amigo del alma", el espectáculo previsto para el final. Aunque reunió a destacados músicos y contó con la dirección de Lito Vitale, el show terminó con un auditorio despoblado.
Tal y como estaba previsto, la fiesta comenzó a las 21.30. "Cosecha de esperanza" se desarrolló bajo el manto de una cálida noche y ante un público demostrativo que no ahorró palmas ni aplausos para celebrar cada uno de sus cuadros.
Sin tanta presencia política como en el Acto Central, esta vez el palco oficial tuvo como principales protagonistas a las flamantes soberanas Candela I, la reina nacional, y Nadya, la virreina, que también disfrutaron de esta segunda velada de la Fiesta Nacional de la Vendimia.
Las soberanas saludan al público.Desde el comienzo, el público transformó el Frank Romero Day en una verdadera fiesta. De este lado, mendocinos y turistas acompañaron con palmas cada una de las piezas folclóricas que interpretaron los músicos y celebraron con aplausos los trazos coreográfico que dejaron los bailarines sobre el escenario.
El público vivió con alegría la repetición.Del otro lado, los artistas cumplieron el rito de una segunda función materializando, con entrega y profesionalismo, los versos escritos por Juan López. Aunque todos los cuadros fueron aplaudidos -como la irrupción de los artistas en el primer cuadro y la aparición de la bandera argentina en uno de los últimos-, fue, en este sentido, la infaltable escena de la Virgen de la Carrodilla uno de los puntos fuertes de la fiesta.
Ángel, el personaje principal de "Cosecha de esperanza".Al final, el público coronó de pie la esmerada "cosecha" escénica en la que trabajaron músicos, actores y bailarines; y presenció un atractivo show de fuegos artificiales que agradeció con un aplauso ferviente y sostenido.
Los fuegos artificiales encendieron el cielo mendocino.
Música exquisita para pocosEl último tramo de la noche quedó en manos del proyecto local
Cosas de la Cuyanía, que imprimió el toque folclórico
y del grupo encabezado por Vitale, que terminó con unos pocos espectadores.
El preludio cuyano. Cosas de la Cuyanía (Lisandro Bertín, Jose Quiroga, Fredy Vidal, Hugo Budini, Eduardo Guidolín, Ángeles Ascencio y Gabriel Fernández) inauguró, apenas asomadas las 23, el segmento musical con cuecas, tonadas y gatos. Desde las gradas o el escenario,varias parejas de bailarines se sumaron al convite cuyano con sarandeos y revoleo de pañuelos.
Cosas de la Cuyanía regaló cuecas, gatos y tonadas.Más tarde, y bajo la dirección de Lito Vitale, Hilda Lizarazu, David Lebón, Julia Zenco Sandra Mihanovich y Juan Carlos Baglietto rindieron homenaje a la mujer en el espectáculo "Ese amigo del alma".
El comienzo. Cuando los relojes señalaban las 23.30, Hilda Lizarazu irrumpió en la noche mendocina e inició el show con "Dios", uno de sus últimos temas; siguieron "Hace frío ya", "Maribel se durmió", de Luis Alberto Spinetta, y un contagioso "Caribe sur".
Un gran fogón. "Este no sería un mundo agradable sin una mujer", fueron las palabras con las que David Lebón anunció su ingreso al escenario y regaló un coreadísimo "Mundo agradable". Seguido, y recordando a Pappo, disparó "El viejo"; y luego llegaron "Seminare" -que convirtió el teatro en un gran fogón- y "Noche de perros", dos joyitas de un breve pero intenso repertorio.
David Lebón, el momento rockero del show.
El tango, la voz, Julia Zenko. La intérprete cautivó con una exquisita selección de piezas tangueras. "Preludio para el año 3001"; "Uno", de Enrique Santos Discépolo y Mariano Mores; "María de Buenos Aires", de Horacio Ferrer y Astor Piazzolla; "Con las almas", de Eladia Blázquez, cobraron vida en la voz de Zenko.
Julia Zenko recogió aplausos en cada uno de los tangos que interpretó.Un abrazo musical. Sandra Mihanovich fue la cuarta artista del show que dirigió Vitale. La intérprete hizo gala de su talento y abrazó al público con "Sin tu amor" -junto al maestro Vitale-, "Mil veces lloro", "María, María" y "Puerto Pollensa", uno de los clásicos de su discografía. "Es un orgullo estar por primera vez en esta fiesta, y aún más, en este día tan especial", señaló agradecida antes de retirarse.
"Un grande". "Los dejo con alguien que les va a llenar de alegría el corazón, un grande", anunció su antecesora y así fue. Juan Carlos Baglietto derrochó, como acostumbra, calidad interpretativa. El músico inició su paso musical con "Parado" y luego sonaron una hermosa versión de "Príncipe del manicomio" y "Mami". Para el final quedó el poderoso "El témpano".
Todas las voces, todas. Tras una hora y media de show, y ante un teatro despoblado, el grupo de músicos se despidió de Mendoza con "Las cosas tienen movimiento". Y esto, sin duda fue una verdadera lástima, si se tiene en cuenta que tanto el clima como la propuesta invitaban a quedarse.