7 de Marzo de 2009 |00:43
La Vía Blanca de las Reinas, el desfile preferido de los mendocinos
Gerardo Gómez/MDZ
 
Lágrimas de emoción inundaron los ojos de Florencia, la Reina de la Vendimia 2008.
 
Ante unas 250.000 personas, las reinas brillaron en sus carros y, una vez más, todos los sectores sociales de la provincia se unieron en un mismo sentimiento: Vendimia. Buen clima, mucha música y con la euforia de siempre se desarrolló el primer festejo vendimial y comenzó la cuenta regresiva para el Acto Central.

Unas 250.000 personas disfrutaron de la Vía Blanca, el desfile nocturno de los carros vendimiales y la posibilidad gratuita de vivir personalmente Vendimia para la mayoría de los mendocinos. En menos de una hora se desarrolló el recorrido por las calles de Ciudad, en una cálida noche que puso un toque especial al festejo.

A las 21.50 la Reina Nacional de la Vendimia, Florencia Moreno Tous, y su Virreina, Julieta Navarro, subieron al carro que inauguró la Vía Blanca. Con mucha emoción y alegría, las soberanas 2008 recibieron el apoyo de sus familiares y de la comitiva que las acompañó durante este año.

Mientras las soberanas salientes recibían el afecto y los mejores augurios del público, se desarrollaba al mismo tiempo en la sede de Turismo, frente al palco oficial –en San Martín, a metros de Peatonal-, la gran innovación de esta Vendimia 2009, que fue introducida de la mano de Lila Levinson.

Cuando las voces del coro de niños no videntes de la escuela Hellen Keller comenzaron a escucharse y las hadas mostraron su danza acrobática, el gobernador Celso Jaque se hizo presente, acompañado de su mujer, el vicegobernador Cristian Racconto, funcionarios e intendentes.

Julieta y Florencia son escoltadas por su querida coordinadora, Alejandra Gamboa.

Todo por un regalo
Alegría, ansiedad, desesperación… todos los sentimientos afloraron durante la Vía Blanca. Incluso hubo altercados entre dos hombre que, de no ser por la acción de un policía, hubiera terminado a las piñas. La discusión se desató porque, ambos hombres se empujaron, al querer conseguir un racimo de uva.

La gran diferencia de este año es que los espectadores no hicieron hinchada por su candidata favorita. Tampoco hubo grandes pancartas con las fotos de reinas, excepto las que regalaron Canal 9 y MDZ, pero sí hubo gritos eufóricos para exigir regalos a las reinas. Quienes no lograron el cometido con sus palabras, lo lograron con sus manos ya que, con descaro, algunos manotearon directamente de los carros.

Como siempre, Maipú, con sus vinos, y Lavalle, con sus melones, cosecharon los aplausos y el favoritismo del público. Los que se fueron preparados para acaparar los presentes de las reinas, se volvieron con uva moscatel, manzanas, ciruelas, peras y hasta alfajores.

Las reinas y sus carros
Después de Capital, Luján fue el primer carro que paseó a una de las candidatas a la corona. A diferencia de otros años, sólo la mitad de las candidatas optó por llevar un micrófono. San Martín prefirió llevar a un locutor que se encargó de presentar a Candela y hacer promoción turística. Junín y Maipú, en cambio, contó con cantantes que interpretaron música propia.

 

Sólo dos carros se diferenciaron notoriamente del resto: Tunuyán y Junín. Lamentablemente, ambos contenían el mismo elemento diferenciador: caballos gigantes. Mientras que el departamento del Valle de Uco quiso representar la gesta sanmartiniana, el del Este buscó la mitología y tenía como figura principal un pegaso.

Burbujas y diferentes ritmos musicales –desde una cueca al reggaeton- fueron las apuestas que volvieron a tener éxito en esta Vía Blanca. Sin embargo, el reggaeton que llevó Guaymallén lo convirtió en el carro más divertido y, aunque fue el penúltimo de la noche, logró las palmas y el acompañamiento, desde el palco, de Jaque.

Dos bellas representantes de Mendoza, Julieta y Florencia.

Impresiones de una noche vendimial

Originalidad sin límites. Si bien hace muchos años, la gran novedad fueron los canastos que la gente improvisó para conseguir los regalos, en el 2009 no importa tanto el producto sino el mensaje. Dos chicos pusieron una etiqueta en su canasto para conquistar a las reinas: “Sos la más linda”.

Suspiros masculinos. La soberana que levantó temperatura, como sucede todos los años, fue la Reina del Mar, quien desfila en traje de baño.

Esos regalos no los quiere nadie. Se trata de los “regalitos” que dejan los caballos de la Policía montada. Aunque no importara el olor, los niños no paraban de reírse cuando cada cuadrúpedo hacía sus necesidades. Más risa despertaba aún que pasara algún distraído y pisara… Buena suerte para ellos.

Más protagonismo que la reina. El bailarín –una especie de “tarimero- que llevó el carro de Tupungato se ganó los aplausos de todos y contagió el baile a grandes y chicos.

Las más aplaudidas. Godoy Cruz, San Martín, San Rafael, Las Heras y Guaymallén fueron las candidatas que arrancaron más elogios… Aunque no había el mismo fervor que el año pasado –en el que las hinchadas de los departamentos eran muy numerosas y efusivas-, se notó el favoritismo de la gente.

"No a la violencia". Una bandera gigante con este mensaje hizo reflexionar al público, especialmente, porque los que la portaban eran jóvenes cristianos que, a su paso, explicaban que la sociedad necesita urgente un cambio en su actitud.

La Virreina de la Vendimia, Julieta Navarro sonríe par MDZ.

Promedio, una hora. Mientras que en San Martín y José Vicente Zapata, la Vía Blanca finalizó a las 22.50. En el palco oficial se dio por terminado el desfile a las 23.20.

Novedad desapercibida. Aunque este año se incorporó un guión y puestos de locución para transmitir el paso de las reinas, el sonido de los carros captó por completo la atención de los espectadores.

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