5 de Marzo de 2009 |18:10
En busca del intérprete vendimial
Gentileza
 
El actor en "Peligro Inflamable", uno de sus unipersonales.
 
Antes del Acto Central, MDZ dialogó con Francisco Carrasco, el director de actores de “Cosecha de Esperanza”. En esta nota, las apreciaciones de un experimentado artista de vendimia que en esta edición se encuentra detrás de bambalinas.

Como artista es dueño de un incalculable bagaje escénico. Abocado desde hace años al teatro, su ámbito artístico por excelencia, ha transitado un sin fin de escenarios y elencos.

Para comprobarlo basta recordar su paso por “La Casa de Bernarda Alba”, con dirección de Marcela Montero; “Jardín de Pulpos", el seminario que llevó el magnífico sello de Arístides Vargas; o escuchar el diálogo corporal que entablaba con sus compañeros de El Árbol Cía Teatral.

Basta, simplemente, enunciar algunas de las obras que le valieron aplausos y experiencia: “Nuestra señora de las nubes”, “Frankestein el monstruito”, “Peligro inflamable”, “Los compadritos” y “Tartufo”, su primer protagónico, para avizorar aquello que artísticamente atesora Francisco Carrasco -ver galería de fotos-.

"Tartufo", de Molière. Comedia Municipal 2008.

Este actor, docente, bailarín, cantante integra el staff de “Cosecha de Esperanza”. Pero a diferencia de años anteriores –en los que participó como actor- esta vez, ha dejado en la Fiesta Nacional de la Vendimia su trazo como Director de Actores.

Sobre esa experiencia habla este joven y prolífico teatrista chileno -“El Pancho”, como lo conocen sus pares- en esta entrevista.

- Siempre te tocó estar del otro lado, ¿te sirvió toda la experiencia capitalizada para este nuevo rol?

-  La visión de hacerlo como actor y como director es diferente; la vendimia es específica, tiene un funcionamiento único para el género. Se trabaja en masa y en un gran escenario, no se lo puede pensar como un espectáculo teatral por más códigos teatrales que se utilicen. Siempre se trabaja el concepto de grupo. Como actor te das cuenta de falencias o cosas que se pueden hacer de otra manera; entonces, cuando tenés la oportunidad de hacerlas, las cambiás.

- ¿Cómo viviste este cambio?

- Llevo muchos años haciendo vendimia y tengo mucha experiencia teatral; hay un respeto ganado por mi forma de trabajar y por los productos. La ideología que tenés al laburar, se transmite. Soy amigo de todo el mundo, con la mayoría de los actores compartí elencos y hemos compartido momentos; tengo la confianza suficiente como para poder hablar de lo que sea necesario, ha sido todo muy familiar. Después de vendimia nos juntábamos a charlar, y ahí recibía críticas o me enteraba qué es lo que pensaban y lo que sentían.

- Concretamente, ¿cuál fue el trabajo que realizaron los actores?

- Hay un coro pero ese grupo lo maneja Walter (Neira). Ensayamos un mes; y los ensayos fueron planteados como una obra de teatro en gran escala. Los actores se dividían en grupos para que trabajaran un concepto y luego mostraban sus propuestas; capitalizábamos lo mejor y se realizaba el montaje.

- ¿El material final, entonces, salió de esas propuestas?

- Sí; eso lo hace muy rico porque tenés grupos creando e improvisando en todos los ensayos. Ves un montón de material y si bien lo mezclamos, ahí se empiezan a generar ciertas rivalidades. Es muy gracioso mostrar las escenas, todo el mundo aplaude, arengan desde afuera y todos pueden ver el trabajo de todos. Estos ejercicios sirven también para que cada uno plasme su idea de movimiento, de ritmo y de tiempos musicales. Los actores no siempre tienen que hacer del repollo o el espárrago que se mueve por que sí. La consigna fue trabajar desde el lugar de “intérprete vendimial”, no tanto desde el lugar de actor. Un actor, por más bueno que sea, a 30 metros no puede lucirse.

- El grupo es heterogéneo, ¿cómo se traducen esas diferencias en el trabajo?

- En riqueza. Hay gente de teatro callejero, actores de teatro de sala, gorditos, pequeñitos, altos, cirqueros; y de esa mixtura rarísima salen cosas descabelladas. El proceso ha sido maravilloso, se vivió un clima muy distendido, como si fuera un gran taller. Es destacable la forma en que se ha trabajado.

- Después de esta experiencia, ¿cómo sigue tu año?

- En abril me voy a España, con el ballet de Guaymallén, a un festival mundial de danzas folclóricas. Me invitaron a cantar unos tanguitos.

- ¿Estás cantando?

- Sí, pero esta la primera vez que lo hago de manera seria. Algunas coreografías necesitaban que hubiera música en vivo, y me enganché. Después, a la vuelta, hay varias cosas en carpeta, veremos qué sale. Pero tengo ganas de dirigir bastante, era algo que tenía pendiente desde hace tiempo.

En busca del intérprete vendimial
Título
Tu opinión
Se pueden incluir videos de You tube, fotos, mapas. Ver ayuda
Usuario
Contraseña
Reglas y condiciones