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Una multitud disfrutó del talento artístico de la soprano mendocina Fabiana Bravo, que fue la estrella que más iluminó en la noche mendocina, en una nueva edición de la “Fiesta de la Cosecha”, un evento que ya se ha transformado en un clásico de la semana vendimial.
Desde luego que la presentación de la estrella internacional del canto lírico tomó mayores ribetes gracias al notable desempeño de la Orquesta Filarmónica de la Provincia, que tuvo momentos brillantes bajo la batuta de Pablo Herrero Pondal, un director que últimamente le está sabiendo sacar el mejor sonido a la agrupación.
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Con la presencia del gobernador de la provincia, Celso Jaque y las soberanas aspirantes a Reina Nacional de la Vendimia 2009, el concierto comenzó a las 22 y unas seis mil personas ya estaban presentes en el lugar para disfrutar de una cálida y bella noche.
Si a todo esto se le suma el excelente sonido, un escenario acorde para un evento de esta magnitud y una organización celosa y cuidada, se puede asegurar sin ningún temor que la “Fiesta de la Cosecha” es un evento que está tomando una trascendencia inusitada.
Bastaba ver la enorme cola de autos por la Acceso Norte como para darse cuenta que mucha gente quería estar presente en el concierto.
Por supuesto que las candidatas cosecharon y se mostraron una vez más en búsqueda de un voto que las lleve al trono.
El programa
Con la “Polonesa” de Tchaikovsky, se abrió una noche que recién diez minutos de las 22, pudo aplaudir la aparición de la soprano invitada.
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La Bravo se despachó a su gusto con obras como “O mio bambino caro”, de Puccini; “Canción a la Luna”, de Dvorak; “Un Bel di Vedremo”, de la ópera Madama Butterfly, de Puccini; “Compadre del sol”, la hermosa tonada de Goyo Torchetta y Aníbal Cuadros; “La canción del jarillero” de Hilario Cuadros; “Pongale por las hileras” de Félix Dardo Palorma y “Tonada de otoño” de Damián Sánchez y Jorge Sosa, arregladas especialmente para esta presentación por Polo Martí.
Desde luego que la Orquesta también tuvo su momento, especialmente cuando interpretó de manera magnífica "Intermezzo", de Caballería Rusticana.
Y fue en esos momentos, en los de Bravo y de la Orquesta, cuando el público ovacionó de la mejor manera a la presentación.
Para el final quedó "Virgen de la Carrodilla", en una estupenda interpretación acompañada por las guitarras de Aníbal Cuadros y Polo Martí.
Como broche de oro, el marido de Fabiana Bravo -Neme Azzan- interpretó "Bésame mucho", para cerrar una noche ideal de buena música y vendimia.
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