El martes se celebró una nueva edición de la “Gala de las Reinas” en el Espacio Contemporáneo de Arte. El tradicional agasajo rindió homenaje a Florencia Moreno Tous y Julieta Navarro, Reina y Virreina nacionales de la Vendimia; a las reinas departamentales 2009 y a soberanas de mandato cumplido.
La velada contó con la presencia del gobernador Celso Jaque y su segundo, Cristian Racconto; autoridades provinciales y un cuantioso número de invitados especiales -que, convocados desde las 20, esperaron cerca de una hora y media hasta el comienzo de la fiesta-. El secretario de Cultura, Ricardo Scollo, llegó acompañado de Josefina Di Pietro, Reina Nacional de la Vendimia 1946.
El agasajo estuvo signado por un importante retraso, cierta desorganización y un marcado desinterés de los presentes; tres aspectos que quedaron evidenciados durante la maratónico homenaje -que, contra toda especulación, culminó en el horario previsto-.
Los primeros en ingresar, pasadas las 21.30, fueron Jaque y Racconto. A continuación, encabezadas por las actuales reina y virreina, pisaron la alfombra roja las candidatas al trono nacional acompañadas de los respectivos intendentes de sus departamentos y luciendo diseños de Alejandro Ferraro, Ariel Quintana, Carola Poggio, Dalila Tahan, María Spina, Raúl Saldeña, y Tati Manriquez.
En tanto, y bajo la batuta de Pablo Herrero Pondal, la Orquesta Filarmónica de Mendoza interpretó "Uno", de Enrique Santos Discépolo; "Zamba azul", de Tito Francia; "Cochero e' plaza", de Hilario Cuadros; "Pongale por las hileras", de Félix Dardo Palorma y el
intermezzo "Cavallería rusticana", de Pietro Mascgani.
El agasajo continuó con el saludo del gobernador a cada una de las reinas con mandato cumplido, y la entrega de las capas que el diseñador Ariel Quintana ofreció como regalo a las soberanas nacionales.
El esperado vals comenzó cuando la orquesta desprendió los primeros acordes de “El Danubio azul”, de Johann Strauss, e inauguraron la pista Jaque y la tupungatina Florencia Moreno Tous; pero el esperado momento no mantuvo la atención de los presentes hasta el final -el catering resultó mucho más atractivo-.
Por la misma razón, el brindis pasó sin pena ni gloria. Y aún más las dos arias que interpretó la soprano Griselda López, cuya voz fue opacada por el murmullo reinante pese al pedido expreso de silencio de Sergio Grass -el conductor del agasajo, junto a Laura Carbonari-.
La salida de las candidatas no tuvo mejor suerte. Se despidieron una a una mientras como música de fondo sonaba el Conjunto Campanas de Bronce -con dirección del Maestro Paul Shelton-, las pocas personas que quedaban dialogaban animadamente, y sus compañeras repartían simpatía por doquier.
Cabe la pregunta, entonces: ¿quienes disfrutan, realmente, este homenaje?