“Como ciudadano soy un pobre infeliz. Pago todos mis impuestos, tengo que pagar seguridad privada y alarmas y me pasa esto”, dijo Jorge Bolado al referirse al asalto que vivió él y toda su familia el martes por la anoche en su casa de calle Mar del Plata al 1600, del barrio Alimentación de Dorrego.
El hombre, representante en Mendoza de la empresa Molino Harinero, manifestó que cuando se fueron los asaltantes llamó al 911 y “nos pasó algo que no puede ser: la Policía llegó 20 minutos después y venían a dos kilómetros por hora”. Tal vez por esa razón fue que se comunicó con su cuñada, la fiscal de Instrucción de Las Heras y Lavalle Viviana Morici, quien se presentó en la vivienda y les aconsejó cómo actuar, aunque no tiene injerencia en la investigación.
El atraco sufrido por Jorge, Noemí y sus hijas mellizas de 23 años, María Florencia y Julieta, dejó enojos por la poca seguridad que poseen en un barrio de clase media, pero los llenó temor hacia el futuro. “Estamos muy bloqueados, veo que las autoridades no hacen nada, lo único que me queda es comprarme una ametralladora”, se quejó Jorge, al tiempo que agregó: “He pensado en vender la casa e ir, incluso dejar la provincia”.
En medio de sus justificadas quejas, el matrimonio contó cómo sucedió el asalto. Las hijas estaban en la vivienda, Jorge en su dormitorio y Noemía fue a guardar el auto en el garage. “Cuando estaba por cerrar el portón, aparecieron tres hombres, me apuntaron con un arma y me obligaron a entrar a la casa”, contó Noemí.
Al ingresar ella con los delincuentes, las hijas fueron a ver qué sucedía, pero “nos apuntaron a las tres y nos hicieron tirar al piso. Mis hijas se pusieron a llorar y pedir por favor que no nos hicieran nada”, dijo la mujer. Mientras tanto, su padre al escuchar los gritos salió de la habitación y de inmediato se encontró con un arma en la cabeza y “un sujeto tipo que me decía: ‘Dale hijo de puta, dame la plata, sabemos que la tenés””.
El atraco estaba planeado. Mientras dos cargaban lo que encontraban a su paso (una notebook, una pantalla de plasma, joyas, celulares, “el jefe, el que me pedía el dinero hablaba por celular con el que estaba afuera”, relató Jorge.
Esa situación fue descripta de esta manera por las víctimas: tres delincuentes entraron la vivienda y uno se quedó afuera, pero a los pocos minutos llegó un Fiat Duna de color blanco.
El jefe fue quien tomó el efectivo que debió entregarle Jorge, quien contó: “Le dije que si no nos hacía nada le daba la plata”. Al respecto, la víctima prefirió no decir el monto que le llevaron, al tiempo que solicitó que si la prensa se enteraba por otras fuentes de la cantidad la mantuviese en reserva, algo que fue comprendido y convalidado.
De todos modos, el atraco no terminó allí. Noemí y las mellizas estaban de rehén, mientras ese supuesto jefe comenzó a pedirle las llaves de un Renault Clio que sólo tiene dos meses de uso.
Al exigirle las llaves del auto volvieron los insultos más humillantes porque Jorge no sabía en dónde estaban las llaves del coche, pero le dijo que en su habitación tenía una copia. “Dale hijo de puto, vamos a tu pieza y dame las llaves; más vales que sean estas, sino te cago a tiros”, le dijo el delincuente según contó el hombre.
“Me dio alivio escuchar cuando arrancó el auto. Nos habían dicho que esperáramos diez minutos para salir de la casa”, continuó Jorge.
Los asaltantes se llevaron dinero, electrodomésticos, joyas y un auto casi cero kilómetro. Pero no sólo esto les indigna a la familia Bolado, sino la lentitud con la que actuó la Policía.
Además, Jorge se quejó que ha invertido en alarmas monitoreadas, le paga un guardia de seguridad para que recorra la cuadra e igual le roban. La reflexión del hombre fue gastan mucho dinero en un servicio que debería prestar el Estado y ni siquiera de ese modo están seguros.
Al ser consultado sobre el guardia privado, el matrimonio explicó: “Nosotros le pagamos para que vigile cuando guardamos el auto. Pero como tiene otros clientes en el barrio, fue hasta la casa de uno de ellos y no estaba acá cuando sucedió el atraco”.