Las oficinas en Panamá del Standford Bank, centro de una presunta estafa multimillonaria en Estados Unidos, amanecieron hoy cerradas por orden de la Superintendencia Bancaria, que tomó control de las instalaciones.
La decisión oficial se fundamenta en el hecho de que el único accionista, Stanford Financial Group, es investigado por fraude en Estados Unidos. La crisis bancaria causó retiros por parte de clientes.
En declaraciones al diario local "La Prensa", el presidente ejecutivo de Stanford Bank Panamá, Ramón Martínez Stagg, manifestó: "Hemos sido presas de este pánico colectivo que las noticias internacionales han causado".
Sin embargo, el banquero aclaró que la respuesta preventiva de las autoridades no tiene nada que ver con la solidez del banco, ni con la seguridad de los depósitos de los clientes, "que están bien cubiertos con inversiones muy líquidas que rápidamente se pueden convertir en efectivo".
Las declaraciones de Martínez Stagg añadieron un elemento de incertidumbre y desconfianza sobre las transacciones en Panamá vinculadas a bancos estadounidenses que son centro de escándalos financieros o han tenido que ser reflotados.
Stanford Bank Panamá S.A. comenzó operaciones en este país en agosto de 2003, y cuenta con tres sucursales y 66 empleados, y aún está por verse el procedimiento que aplicará la Superintendencia de Bancos, que también intervino tras otros escándalos, como la mega estafa en Wall Street cometida por el ex presidente de NASDAQ Bernard Madoff.
La entidad supervisora panameña obtuvo información de la Comisión de Bolsa y Valores estadounidenses (SEC), sobre las actividades del multimillonario empresario Robert Allen Stanford, cuyo banco de inversiones en el el estado de Texas es escrutado por un fraude que alcanzaría los 8.000 millones de dólares.