Hasta ahora se cosechó un pequeño porcentaje de la producción de miel prevista para esta temporada. No hay agua, tampoco floración en algunas praderas y zonas de islas, las crías se mueren a causa del calor y colmenas enteras perecen por falta de alimento. Sin embargo, existen regiones donde los productores siguen esperanzados, pero es difícil saber cuál será el resultado final, ya que recién se comenzaron a cosechar las primeras colmenas.
Entre las provincias apicultoras más importantes, se encuentran Buenos Aires, Santa Fe y Córdoba, que muestran situaciones notablemente diferenciadas en esta época en que la producción de miel inicia su etapa más importante.
La ingeniera agrónoma y apicultora Laura Ezenhofer, de la ciudad de Santa Fe, sostuvo que en su región, promediando la primera cosecha, no se obtuvieron rindes considerables por la escasez de agua que provocó falta de floración para las abejas y sumó, como problema, la despoblación de colmenas a causa del avance de la "sojización" en sitios claves.
"En Santa Fe estamos soportando una de las sequías más terribles de los últimos tiempos, donde las napas de agua más profundas y los pozos acuíferos se secaron produciendo mortandad de abejas. Si bien los rindes son irregulares en toda la provincia, existen productores que no han sacado ni siquiera cinco kilos por colmena" aseguró Ezenhofer.
En la zona de islas, la producción se encuentra complicada por la faltante de agua que se registra en el río y la escasa floración que produce mortandad de abejas por falta de alimento. Respecto a esto Laura Ezenhofen manifestó que "el estado actual de la producción es complicado ya que la baja en el nivel del río dificulta el crecimiento de floras específicas para el sostenimiento de las abejas, como el catay, generando un pronóstico desalentador para las zonas isleñas”.
En el norte santafesino, en tanto, la situación es muy diferente según detalló un informe del portal apícola Apicultura, que señaló que en localidades como Reconquista y Santa Clara, los rindes promedios se ubican cercanos a los 40 kilos debido a buenas precipitaciones que alentaron el crecimiento de la flora y la ganadería que aún se conserva, aunque limitadamente.
En Buenos Aires y Córdoba
En el centro de la provincia de Buenos Aires el escenario parece más complicado que en otras áreas del país. Las expectativas por una buena cosecha parecen disiparse y los productores, entre pesimistas y resignados, se preparan para una mala temporada.
Al respecto Dardo Rovera, apicultor de 25 de Mayo, señaló que "la cosecha de miel se desarrolla por carriles muy desparejos, producto de un año seco, que se sumó como problema al avance de la soja". Añadió que "los rindes que personalmente obtuve están por encima de los 20 kilos, cantidad que es buena tomando en cuenta lo negativo que se presentó el año climatológicamente en esta zona”.
Rovera coincidió que el centro bonaerense se "debilitó en los últimos años" en materia de apicultura; las políticas negativas del Gobierno para con la ganadería provocó una merma en la siembra de pasturas que generan el alimento fundamental para la abeja como la alfalfa y los tréboles, y la disminución de producción en cultivos proteicos como el girasol, que casi no se implanta en esta parte de la provincia.
En Córdoba la situación se asemeja al resto de las regiones. En San Francisco y alrededores, la temporada comenzó prometedora hasta avanzado noviembre, ya que acompañaron las lluvias y las temperaturas. En el comienzo del verano las precipitaciones se cortaron y a partir de la segunda semana de diciembre dio inició la cosecha masivamente con buenas perspectivas.
Jorge Valenti, productor apícola de Bell Ville, declaró que "la producción ha cambiado negativamente en las últimas épocas. Estas modificaciones se dieron en el ecosistema por el impulso del monocultivo soja que le genera daños alarmantes a nuestro sector". Además sostuvo que "hubo un retroceso en la apicultura debido a la merma en los rindes altos que antes, generalmente, rondaban los 50 kilos por colmena y actualmente se encuentran por debajo de los 30 kilogramos, que por lo señalado anteriormente es un buen rinde”.
En gran parte de Entre Ríos, en tanto, el panorama venía desarrollándose desfavorablemente, pero las precipitaciones comenzaron a acompañar y la situación mejoró notablemente en la mayoría de las localidades donde se implantaron girasol, alfalfa, algo de flor amarilla y abrepuños.
Sin embargo, en Concordia la sequía está trayendo problemas serios a los productores que esperan la cosecha del eucalipto en febrero para obtener rindes aceptables, aunque muchos coinciden en que se perdió el 80 por ciento de la producción de miel y en caso de no llover en los próximos días, el panorama se complicará indefectiblemente.
En Corrientes, el sector sufrirá una merma de casi el 60 por ciento de la miel. Así lo reveló Guillermo Roldán, de la Cooperativa Avícola Los Azahares, quien explicó que la falta de agua incide en la producción de miel en aquella provincia ya que impide el crecimiento óptimo de las abejas que extraen el néctar para sobrevivir.
El mercado y su comportamiento
El precio actual de la miel es irregular y formado por los exportadores de acuerdo al comportamiento del mercado internacional y su demanda. Hoy el kilo de miel cuesta entre 5 y 5,5 pesos, aunque la producción disminuyó en los últimos años en toda América Latina debido a diferentes factores entre los que hay que enumerar el avance de la soja, la sequía y la falta de políticas de los gobiernos, que desalientan de forma considerable la actividad provocando, entre otras cosas, la desaparición de pequeños apicultores que deciden dedicarse a otras actividades más rentables y seguras.
Las empresas exportadoras son las que en definitiva dictan las normas para vender la miel y por esa razón establecen los precios en el mercado. Jorge Valenti respecto a esto sostuvo que "hay que conformar una junta de la miel, para que los pequeños apicultores puedan decidir a la hora de evaluar la situación del mercado y de esta manera evitar que se dicten leyes sólo para beneficiar a las empresas grandes, que son las formadoras de los precios de exportación”.
Para Dardo Rovera la apicultura "no está mal en cuanto a rentabilidad" pero sostuvo que no es la misma que existía hace tres años y que actualmente quien se dedica a esta actividad tiene un riesgo mayor.
Rovera prevé que el precio de la miel puede sufrir un aumento en los próximos meses debido a la baja producción mundial por lo que aconsejó "retener el producto" a aquellos productores que puedan hacerlo ya que "habrá muy poca oferta", diagnosticó.
Para Laura Ezenhofer, en tanto, el sistema de comercialización es "adecuado". Para la ingeniera "la oferta y la demanda se realiza como en cualquier otra actividad; el productor oferta y el acopiador observa cómo cierran sus números para aceptar o rechazar la misma y por consiguiente formar un precio, rol que no es del apicultor sino de los exportadores que se adaptan al mercado”.
"El productor necesita del comercializador y viceversa, por lo que es bueno que se respeten mutuamente, sabiendo a priori que ambos son importantes eslabones de la cadena de la miel", concluyó la especialista.
Fuente: Nuevo ABC Rural